Su primera iniciativa en la red fue el portal educativo Aula Tecnológica Siglo XXI, con una media de 9.000 visitas diarias, que comenzó a funcionar en 2001. En cierta forma se adelantó al centrar su interés en la Web 2.0 hace cuatro años, con un Blog y un Wiki propios. A estos se sumaron las WebQuests, Cazas de Tesoros y los programas para elaborar ejercicios interactivos en forma de páginas web, como Hot Potatoes y Webquestions2.
Su labor ha sido reconocida con el primer premio a la Innovación Educativa concedido en el año 2000 por la Junta de Extremadura, además de la publicación del CD “Aplicaciones didácticas de Hot Potatoes” con el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa. Forma parte además del comité organizador del Congreso Internet en el Aula.
Su relación con las TIC siempre ha sido autodidacta, se considera a si mismo un “enamorado de la red”, a la que debe “lo poco o lo mucho” que sabe. Por ello mismo es consciente de que “hay que estar aprendiendo toda la vida, y es raro el día en el que uno se acuesta sin aprender algo en este entorno”. Sus descubrimientos se reflejan diariamente en su blog educativo.
Entre otras iniciativas ha impulsado junto a dos compañeras el blog de la biblioteca de su centro, incluyendo recomendaciones, vídeos de entrevistas con autores, tutoriales y noticias literarias, convirtiéndose en una referencia para los alumnos de Secundaria y Bachillerato.
También de calado literario es un proyecto financiado por la Junta de Extremadura llamado “Los juglares del siglo XXI”, en el que los alumnos de 4º de Diversificación grabaron poemas de tres célebres poetas extremeños contemporáneos, publicándolos después en mp3 en el blog, con las biografías y guías de lectura. Cada poema se acompaña de un análisis, actividades y un dibujo alusivo realizado en la clase de Educación Plástica y Visual.
Sin embargo todas estas iniciativas no significan, en sus palabras, que “la tecnología tenga efectos mágicos sobre el aprendizaje, ni generen automáticamente innovación educativa. El mero hecho de usar ordenadores no implica ser mejor ni peor profesor. Sólo si se aplican adecuadamente son una herramienta extraordinaria que permite mejorar la calidad de la enseñanza, y combatir el tan temido fracaso escolar.