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LA DESIGUALDAD: Safiya

 

Para mí, hay cosas que no se pueden soportar: una de ellas es la desigualdad que existe entre hombres y mujeres en algunos países.

Un ejemplo de ello es el caso de Safiya. Es una mujer nigeriana que tiene treinta y un años, y que puede ser condenada a morir lapidada, porque se le acusa de estar embarazada sin tener pareja estable. Safiya es muy pobre y, por lo tanto, tuvo que asistir al juicio sin abogado que la defendiera. El juez que lleva el caso la acusa como culpable de adulterio pero han aplazado el juicio. Yo he tenido la desgracia de ver en la televisión cómo hacen justicia de esta manera. La lapidación consiste en que en el suelo hay una especie de hoyo en el que se introduce a la persona; la profundidad de este hoyo no es mucha, puesto que la tierra sólo cubre a la persona hasta la cintura. A continuación un grupo de personas empieza a tirarles piedras hasta que la víctima fallece. Esto me parece una barbaridad porque yo pienso que esto no se le hace a una persona humana. Yo no se lo haría ni si quiera a un animal porque, según yo creo, nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie por muy malo que sea lo que haya hecho.

Otro ejemplo de estas injusticias contra las mujeres es el de las musulmanas que están obligada a llevar el burka día y noche. Tampoco se les deja que les atienda un médico varón si están a punto de dar a luz. Un ejemplo de este último caso es el de una mujer que llevaba cinco días de parto y su marido la llevó a varios hospitales en los que no la pudieron atender porque los ginecólogos que había en aquel centro eran hombres. Gracias a un grupo de misioneros españoles, entre los que se encontraba una ginecóloga, la atendieron: le hicieron la cesárea y el bebé y la muchacha se salvaron.

Sara Hinojosa Rosales. 11 Años.