CONCURSOS PARA EL PROFESORADO :: REFLEXIONES EN VOZ ALTA
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La informática sigue siendo un espacio privilegiado, reservado en muchas ocasiones a los profesores de ciencias
Marian Mugerza Judez :: Centro Aixerrota, Getxo (Vizcaya)

SER MUJER Y DE LENGUA

A veces la voluntad es buena, pero los elementos se vuelven de tal manera contra una que dan ganas de tirar la toalla.
La informática sigue siendo un espacio privilegiado, reservado en muchas ocasiones a los profesores de ciencias, sobre todo a los de matemáticas y quiero que quede claro que no he usado el término profesor en este caso para hablar de hombres y de mujeres, no, me refiero a profesores varones.
Ser mujer y profesora de Lengua sigue siendo una desventaja. Todo el mundo te mira con desconfianza. "¡Pero si es de letras!", "En la sala de informática los alumnos se desmandan con facilidad, cambian la configuración de los ordenadores, entran en páginas que no deben, "¿Cómo va a controlar ésta a la vez a los alumnos y a los desaguisados que provocan en los ordenadores?"...
Prejuicios, prejuicios y más prejuicios. Sin contar con que los iniciados en la informática se sienten como una casta aparte. Son los que saben, los que controlan, los que arreglan los entuertos. Los demás (sobre todo las demás) sólo los provocamos.
He estado haciendo una estadística mental del uso de las aulas de informática. Una profesora por cada diez profesores. Una del área de letras frente a quince del área de ciencias.
Quisiera que esta reflexión sirviera para que todos los compañeros informáticos - y que quede claro que lo del informáticos queda dicho con toda la ironía de la que soy capaz, porque la mayoría de ellos se han formado como yo, en sus casas, investigando e investigando, haciendo pruebas, preguntando a los que más saben, haciendo cursillos fuera del horario escolar. La mayoría son (somos) buenos usuarios, no informáticos, "aficionados"- Quisiera, repito, que mis palabras sirvieran para que los profesores de informática tengan con las que no son de su mismo sexo y especialidad, más respeto.
Mis alumnos no enredan más o los ordenadores no se estropean más por ser mujer y de lengua, yo sé cómo controlarlos, llevo mi trabajo perfectamente estructurado y soy capaz de resolver casi la totalidad de los problemas que surgen a lo largo de una clase en el aula de ordenadores, siempre y cuando no se trate de algo físico del aparato en cuyo cayo tanto ellos como yo solemos llamar a un técnico.
La informática como herramienta para aplicación en las distintas asignaturas no es más que habilidad en la búsqueda, el almacenamiento y el tratamiento de la información. Esto todo y nada tiene que ver con las matemáticas, igual que con la lengua, el inglés o la geografía.
Todos debemos ser usuarios, "conductores de ordenadores" y no tenemos que tener más accidentes por no saber mecánica. Por lo que se refiere al control de la clase, eso si que es independiente de la materia y de lo que se use para trabajar. Si los alumnos se sublevan en el aula de informática harán lo mismo en el aula de vídeo, en un museo o en la clase que usan habitualmente, los ordenadores no les incitan al desorden.
Pasada la novedad de los primeros días el alumnado trabaja de forma silenciosa, concentrada y eficaz en el aula de informática. Si se estructura bien el trabajo, la única labor del profesor o profesora es solucionar los problemas técnicos que vayan surgiendo, ayudar a aquellos o aquellas que saben menos y vigilar los ojos y las caras de todos que asoman por encima del ordenador. Los ojillos achinados y una sonrisa bobalicona siempre indican que se hallan fuera de donde deben. Un simple paseo hasta ellos soluciona el problema.
No hay nada que no resuelva el trabajo la experiencia y una gestión eficaz.

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