CONCURSOS PARA EL PROFESORADO :: REFLEXIONES EN VOZ ALTA
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«Viajar juntos es divertido» - Proyecto telemático colaborativo intercentros
Francisco Romero :: C.P. Princesa Sofía, Minglanilla (Cuenca)

Cuando en 1997 aparecía una de esas escasas noticias sobre la red Internet que ocupaban las primeras páginas de periódicos y abrían los telediarios, en España y concretamente en nuestra región aún estábamos empeñados en mantener los escasísimos ordenadores de nuestras escuelas operativos, habida cuenta de su obsolescencia. La noticia que recogía Luis A. Fernández Hermana en el editorial de la prestigiosa revista sobre temática de la Red digital Enredando de fecha 14/10/97 era que el Gobierno de Tony Blair había decidido invertir ese año 25.000 millones de pesetas para dotar de ordenadores a 32.000 colegios de Gran Bretaña. El objetivo de ese primer desembolso era pavimentar el camino para que en el 2002 todos los escolares de la isla estuviesen conectados a Internet. Era el primer paso que daban las instancias oficiales europeas para colocar a la educación en el ciberespacio. A partir de entonces las autoridades educativas españolas diseñaron planes para dotar de ordenadores conectados a Internet a todos los centros educativos y en similar camino discurrieron los planes de las administraciones autonómicas con competencias en educación. El Gobierno de nuestra comunidad autónoma ha diseñado como no podía ser de otra manera un ambicioso plan para informatizar los centros de Castilla La Mancha y para conectarlos a la Red de redes, a Internet. Los proyectos Hermes y sobre todo Althia ya han completado dos fases y ha emprendido la dotación de la tercera, el Althia rural. No se trata, desde luego de evaluar los resultados de estos propósitos y planes. Ese no es el objeto del presente trabajo, pero es imprescindible indicar que hay ya centros que cuentan con redes de ordenadores conectados a Internet, que se ha formado a profesorado para servir de formadores a su vez de los compañeros y compañeras de sus centros de trabajo y que se ha realizado un importante desembolso en estos programas.

Así las cosas, cabe ahora preguntarse ¿qué hacer con estos medios tecnológicos y cómo y para qué utilizar Internet en nuestras aulas, con nuestros alumnos? O quizá debería haber empezado a formular la pregunta sin duda más repetida en nuestros claustros ¿ estamos realmente formados los docentes para abordar satisfactoriamente el reto de las nuevas tecnologías (que ya no son tan nuevas, por cierto) en nuestros proyectos curriculares y en el desarrollo de nuestras programaciones de aula?. Porque oímos por doquier que «la evolución de las sociedades en las últimas décadas ha provocado una modificación de los sistemas de transmisión de conocimientos». O como advierte la investigadora social Marina Subirats «la necesidad de vivir en ‘ciudades educadoras’, de aprender a manejarnos entre el caos informativo de Internet». El docente se sumerge así en la ansiedad que provoca el saber que la evolución discurre rápida ante sus ojos y que sus manos no aciertan a darle alcance porque cuando ha tenido la capacidad de reaccionar ya ha pasado de largo, e inmediatamente le está pasando de nuevo, pero renovada y más avanzada tecnológicamente. Esta «ansiedad» por llamarla de alguna forma, puede llegar a causar en nosotros un rechazo al uso de las herramientas tecnológicas, pues es habitual que rechacemos lo que no conocemos o creemos no dominar suficientemente. ¿Cuántas veces no habremos oído o dicho «tenemos pensado...» , «vamos a hacer...» o expresiones análogas respecto a proyectos de Internet. O cuántos compañeros y compañeras están en vías de «navegación» por la Red con la ilusión de ser iluminados en algún momento para encontrar el uso de estos medios con sus alumnos. Algunos ya hemos empezado a hacer cosas incluso. Hemos diseñado y colgado en la Red la página web de nuestro centro, hemos impreso documentos didácticos que encontramos aquí o allá, hemos contactado con algún compañero o compañera que comparte ilusiones y hemos intercambiado puntos de vista, hemos colgado en algún foro profesional una lágrima de desesperación o impotencia, o queja, o disgusto...y bueno, incluso hemos hecho descubrir a alguno de nuestros alumnos la magia del correo electrónico. El intercambio de fotografías de niños o niñas de su edad que viven en lugares distantes y distintos. Yo incluso he practicado con alumnos y alumnas de sexto de E. Primaria un interesante taller de prensa e Internet donde van elaborando ediciones del periódico escolar de forma digital e impresa. Pero tenemos la sensación que debe haber algo más y continuamos investigando posibilidades, leyendo artículos o trabajos al respecto, realizando cursos de formación en el CPR o en la UNED o donde podemos.

Es en el contexto de este último párrafo en el que se centra la experiencia que pretendo mostrar y dar a conocer a través del entorno que brinda EDUCARED. La idea surgió como sucede casi siempre de forma casual, en conversación informal con la directora del C.P.R. de Motilla del Palancar. En un momento determinado surgió el tema del posible uso didáctico de Internet y yo le apunté una idea que rondaba por mi cabeza de diseñar un proyecto telemático colaborativo intercentros. Partía de la experiencia ya desarrollada del proyecto «Ronda de Corresponsales» en el que los alumnos de los colegios participantes se intercambian trabajos y artículos que publican en sus respectivos periódicos escolares en edición digital. Sin embargo el interés de incluir una experiencia telemática en el ámbito de dinamización del Centro de Profesores abría nuevas posibilidades, haciendo concebir un modelo diferente. Pensé que además de colaborativo debía poseer un componente formativo, y ello a pesar de saber que actualmente está abierto el debate sobre la formación on-line y de que se está buscando la fórmula de perfeccionar este medio de formación que está más extendido de lo que en principio cabría suponer. En los días siguientes Teresa recibía el primer boceto del proyecto y que después, en el momento del diseño y desarrollo sufrió modificaciones hasta acabar en lo que ahora voy a exponer.

Desde el principio tuve claro los objetivos que pretendía conseguir y no fueron modificados en ningún momento,

  1. Proporcionar al profesorado recursos que le permitan una correcta utilización de las herramientas tecnológicas y telemáticas básicas.
  2. Favorecer el acceso a las herramientas tecnológicas y telemáticas a los alumnos y alumnas de una forma programada y en un contexto de aprendizaje lúdico y propiciar su conocimiento.
  3. Desarrollar un proyecto colaborativo donde el trabajo grupal coordinado se apoye en los otros grupos y requiera de estrategias comunes y complementarias para llevarlo a cabo.

A estos objetivos habría que añadir otro que subyace en la naturaleza misma del proyecto, comprobar la validez del sistema elegido para la formación de alumnos y profesores y la oportunidad o no de su utilización en futuras experiencias formativas. Es conveniente puntualizar que no pretendía tanto la formación en el uso de Internet, aunque también, como en el uso didáctico de Internet. Y me refiero tanto a los profesores como a los alumnos. La razón es obvia. Los profesores tenemos oportunidad de contactar con Internet y sin duda vamos a hacerlo. Aunque sólo sea como uso personal o por simple curiosidad en el peor de los casos. En cuanto a los alumnos, también puede ser aplicable lo dicho a través de la familia o de los numerosos planes que desarrollarán sin duda las administraciones nacionales, regionales o locales en los próximos años. A éste respecto citar como ejemplo el plan de alfabetización digital que la Consejería de Ciencia y Tecnología de la Junta de Comunidades de Castilla La mancha ha puesto en marcha y que se desarrolla por segundo año consecutivo. En todo caso el uso de Internet sin control de padres o maestros está muy cuestionado y no colisiona sin embargo con la libertad que propugna Internet. Se trata de uso racional.
Los destinatarios según esto debían ser alumnos y alumnas del tercer ciclo de E. Primaria y primer curso de E.S.O. agrupados por centros y dentro de éstos en grupos de trabajo reducidos, coordinados por un tutor. El carácter formativo hacía necesario la adjudicación de créditos de formación a los profesores y profesoras participantes.

Barajé por el contrario varias opciones para el diseño. Lo primero que había que hacer era encontrar un tema que sirviera de hilo conductor y que, teniendo en cuenta las edades de los alumnos, debía ser lo suficientemente atractivo para, al menos, no sufrir rechazo en la oferta que les ofrecerían sus profesores. Por otro lado debía presentar unas características tales que pudiese ser aceptado por los compañeros y compañeras de los centros educativos de nuestra zona. Hay que tener presente que a las alturas del curso en que se iba a desarrollar, enero a marzo, la mayor parte del profesorado ya está comprometido con diversos proyectos de formación en sus centros, algunos de ellos ya previstos a finales del curso anterior. También había que tener en cuenta los condicionantes que mencioné al comienzo de esta exposición, es decir, las Tecnologías de la Información y Comunicación (T.I.C.) término que ha sustituido de hecho al anterior de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (N.T.I.C.) son miradas todavía con un cierto recelo por un sector , no sé si importante, pero por un sector, de los docentes, quizá no sin razón, como se ha dicho. Esta precaución y el carácter dinamizador y, si se me permite, innovador en nuestro ámbito, provocó que me decidiese a explicar personalmente lo que se pretendía a los compañeros docentes. Aún así debo confesar que me conformaba con tres o cuatro profesores y otros tantos grupos de alumnos. La respuesta por tanto fue muy generosa al iniciar el proyecto cinco centros, 28 grupos y 113 alumnos. Al menos podría comprobar si coordinar a tanta gente provocaría dificultades en el desarrollo. Una última premisa era necesario considerar según mi criterio. Las herramientas informáticas y el software requerido debía ser el usual de cualquier ordenador de cualquier escuela. El único requerimiento imprescindible era la conexión de algún PC a Internet. No debía ser por tanto obstáculo para una escuela unitaria o para un colegio o instituto de ESO no poseer ciertos equipos o herramientas informáticas. Opté por la utilización de software instalado de origen en nuestros ordenadores, con la única salvedad de un programa muy útil a la hora de grabar archivos de voz que resultan mucho más comprimidos que los archivos wav de la grabadora de windows y permite una mejor transferencia a través de la red. Este programa fue remitido vía email a todos los centros. El tema elegido al fin fue la realización de un viaje virtual a través de España y algún país extranjero. Esto podría propiciar contactos con culturas diferentes. El título "Viajar juntos es divertido" perseguía la motivación de los alumnos. Los viajes son la actividad preferida por todos ellos entre las programadas por los centros, y hacerlo "juntos" podría incrementar el interés al implicar participación de otros compañeros de otros lugares y a los que podría llegar a conocer. En la presentación de la web del proyecto indiqué que es un viaje virtual y que desde luego no puede sustituir a los viajes reales que va a encontrar entre las ofertas de sus colegios. Pero se apunta que no por eso va a ser menos emocionante "porque va a usar el ordenador y va a conocer Internet". El diseño del web que habría de servir como entorno donde los alumnos encontrarían todo lo necesario para desarrollar el proyecto, conseguir ayudas, contactar con sus compañeros, etc. debía ser sencillo, de fácil acceso, rápido de descarga y presentar un aspecto algo desenfadado. Los colores suaves permiten un trabajo más relajado. El diseño se completaba con una iconografía adecuada a cada contenido y que facilita su identificación. Ahora pienso que quizá hubiera debido diseñarlo aún más desenfadado de lo que lo hice, pero creo que no quedó mal del todo. En el proyecto los participantes debían cumplimentar una serie de actividades, la mayoría a través de Internet y de temas variados y relacionados con los currículos de Primaria y Secundaria que más adelante relacionaré para poder superar cada etapa. Las actividades de cada etapa están relacionadas con el itinerario a recorrer, pero también se incluyen otras para completar las habilidades que se pretenden conseguir con el proyecto. No se fomenta la competición. No se premia el llegar antes que otro grupo, pero sí se incentiva el esfuerzo al señalar en un panel cada semana la etapa conseguida por cada grupo. Para asegurar que nadie va a encontrarse con dificultades insuperables existen tres niveles de dificultad. De ellos se habla más adelante. Los tres niveles permiten que el alumno haya de esforzarse un mínimo para superar la etapa, pero la ayuda puede permitir a los grupos menos experimentados el avanzar adecuadamente en el trayecto trazado. Es importante apuntar que el proyecto prevé el trabajo en equipo, potenciando esta forma de trabajar, y apoyarse en el trabajo de otros grupos incluso de otros colegios. Podríamos sintetizar las ventajas que se pretenden conseguir en las siguientes:

  • Alcanzar los objetivos de forma lúdica
  • Fomentar el trabajo en equipo y participativo
  • Conocer personas y entornos distantes
  • Trabajar aspectos básicos del currículo en un ambiente motivador
  • Poseer la incentivación necesaria para conseguir la superación en el trabajo emprendido.

El viaje virtual necesitó de un itinerario general y de otros itinerarios en etapas, más detallado. Si bien en principio tuve la tentación de elegir el norte con paso a Francia, lo dejé para otro proyecto, pues para empezar creo que los de aquí somos más sureños. Así tenía la oportunidad de deambular por la Mancha, pasar a Andalucía y conocer un país que nos proporciona inmigrantes últimamente, Marruecos. Pensé que conocer siquiera someramente este país podría proporcionar a los chicos y chicas una experiencia más enriquecedora que los países ricos del norte. De todas formas, tampoco está mal viajar por Francia, Alemania, Suiza...En otra ocasión.

El entorno web del proyecto se completa con los siguientes apartados:
participantes, novedades, itinerario y calendario, servicios (Para ello contarán con diversas herramientas: agendas, chat, foro de discusión, club, correo electrónico, servicio de postales,etc...), actividades (Para superar cada etapa, es necesario realizar una serie de sencillas y divertidas actividades. Todas ellas se realizan con Internet y otras herramientas informáticas, documentación y ayuda (permite establecer los tres niveles de dificultad ), clasificación, créditos y contactar ( Facilita las direcciones de correo electrónico del coordinador y da acceso a los servidores de correo web que maneja el proyecto.)

En cuanto a los resultados finales, en primer lugar, decir que excepto uno o dos grupos realizaron el proyecto todos los demás. El ritmo, como se esperaba fue diferente en cada grupo. Dependió de las edades del alumnado, la experiencia de éstos y los profesores que dirigieron el grupo en el uso de Internet y las herramientas informáticas, el horario que se consiguió dedicar en cada centro a la experiencia y quizá algún otro que se me escapa. Los profesores manifestaron que la actividad les pareció interesante y que aun encontrándose con ciertas dificultades, éstas no fueron insalvables. El hecho de las escasas consultas al coordinador del proyecto así parece corroborarlo. Los alumnos estuvieron en todo momento muy motivados con la actividad. El presente curso 2002/03 se desarrolla la segunda edición de «Viajar juntos es divertido». Participan cinco colegios y más de 15 grupos. Estamos a la hora de redactar este artículo en los comienzos (13 de enero de 2003). Espero que sirva para los fines en que el proyecto fue diseñado una vez más, y que se reduce a aprender divirtiéndose. Nada más y nada menos. Esta es mi reflexión en voz alta.

El proyecto: http://centros1.pntic.mec.es/cp.princesa.sofia/viajar

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