CONCURSOS PARA EL PROFESORADO :: REFLEXIONES EN VOZ ALTA
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"Buscando Respuestas" Una experiencia compartida de educación en valores a través de Internet.
Eduardo Marín Ureña :: C.E.I.P. "Tucci", Martos (Jaén)

Así empezó…hablando de Internet y de otras cosas…

Si alguien me pidiera que identificase algún efecto relevante de Internet en la vida cotidiana de mis alumnos y alumnas, diría sin lugar a dudas, que este medio ha humanizado para ellos y para mí la geografía de nuestro mundo, pues ha puesto rostro y voz familiares a lo que sólo serían puntos coloreados en un mapa. Para muchos de mis alumnos, Athens, Derry, Marbug, Padova, Istambul... no son ya ciudades en un atlas geográfico, sino el lugar donde viven amigos con los que intercambian hechos cotidianos, opiniones, trabajos, aspiraciones y valores con los que construir un mundo mejor.

Por supuesto, estos jóvenes han de aprender a servirse de un medio tan potente, para comunicar y difundir su descubrimiento particular del mundo que les rodea, pero al mismo tiempo han de aprender (diría mejor, "hemos de aprender") a manejar tan tremendo caudal de información de manera crítica y selectiva.

A través de la red, mis alumnos entran en contacto con otros países y sus gentes, descubren, casi sin querer, que existen otras maneras de interpretar el mundo y de hacer las cosas y, sobre todo, descubren que nadie está en posesión de la razón absoluta. Mis alumnos y yo aprendemos así, día a día, a ser más tolerantes, más flexibles, más comprensivos… y es que esta comunicación entre personas alejadas geográficamente pero tan cercanas en ese espacio intemporal que es Internet (le llaman el uso horario número veinticinco) nos ha enseñando la importante lección de que todos los seres humanos, sin distinción de raza, sexo o credo, sentimos, vivimos y aspiramos a una cosa esencial: a ser cada día un poco más felices.

Todo ello me ha llevado a pensar que, posiblemente, mi tarea como profesor no consista en realizar obras espectaculares, sino en enseñar a mis alumnos a respetar las diferencias y a compartir con otros la sencillez de lo cercano. Posiblemente las acciones habituales sean una maravillosa fuerza transformadora de realidades más complejas y alejadas.

Así continuó…el proceso...

Dadas las premisas anteriores, la pregunta fue cómo establecer una estrategia didáctica apropiada que provocase el interés y la reflexión del alumnado sobre aquellos aspectos de la propia vida que son realmente importantes, es decir sobre los valores humanos que enmarcan nuestros actos. El reto era hacerlo, además, de manera lúdica, pero sin perder, al mismo tiempo, el rigor que debe presidir toda acción educativa.

Por otro lado quería que mis alumnos y alumnas diesen una respuesta en diversos formatos, dando un paso más allá de la mera discusión: una producción en texto, un dibujo ilustrativo, una propuesta de acción conjunta, su realización, etc.

También era necesario que todo aquello no se quedase, como muchas veces, entre las cuatro paredes del aula o, simplemente, en el cuaderno de trabajo. Internet nos proporcionaba un maravilloso escaparate donde mostrar, a todo el mundo, cómo estos pequeños van construyendo su universo, que también es el nuestro. No sólo eso, a través de Internet toda la comunidad educativa podía intercambiar reflexiones, opiniones, trabajos y esperanzas. Este medio, en suma, se vislumbraba como un potente instrumento para alcanzar nuestros propósitos y nos lanzamos, desde conocimientos informáticos realmente muy escasos, a analizar todo el potencial que la red podría ofrecernos.

Más tarde, también a través de la red, contactamos con otros centros educativos más allá de nuestras fronteras y, para empezar, los encontramos en Grecia y en Irlanda. Las visitas preparatorias dieron sus frutos. Más tarde otros países vinieron a sumarse al equipo de trabajo: Alemania, Suecia, Italia, Turquía, Polonia... nos parecen ahora tan cercarnos...

Llegó, por supuesto y como casi siempre, el problema de los medios. Contábamos con un ordenador en el centro (¡un pentium!), enviado por la autoridad educativa para conectarnos a Internet, y aunque la mayoría de las veces el ordenador era necesario en las tareas administrativas de la secretaría, al menos, teníamos la oportunidad de utilizarlo a tiempo parcial.

Por casualidad, rescatamos cinco ordenadores muy antiguos ("XT386"), de dos buzones, ordenadores a los que algún colega llamó "paleopentium", que el centro había recibido hace muchos años de un plan experimental y que guardaban el polvo y el silencio de las herramientas obsoletas. Pensar en conectar a Internet a través de ellos era impensable, pero su utilización fue de gran ayuda a la hora de digitalizar los textos que mis alumnos y alumnas iban produciendo como fruto de sus reflexiones.

¿Dónde podíamos entonces conectar a Internet? Bueno, descubrimos que muchos de nuestros alumnos tenían también ordenador en casa, y que muchos de los trabajos podía realizarse en el ámbito familiar si los padres colaboraban. Decidimos, pues, avanzar por esa vía, sin sospechar lo que vendría después. Lo que había surgido como una idea para paliar una falta de recursos en el centro hizo que muchas de las familias se implicasen, con sus hijos, y los amigos de sus hijos. Todo llegó a convertirse en una verdadera tarea familiar donde padres, hermanos, titos, vecinos, colaboraban.

Manos a la obra...

El proyecto consiste, fundamentalmente en compartir, a través de la red, la vida de los centros y la reflexión en valores educativos por parte del alumnado. Las propuestas de trabajo se realizan a través de tres tipos de textos (principalmente en español e inglés) que se ponen en común a través de una página web, de la que cada uno de los centros asociados los rescata para su posterior trabajo en clase. Esta web, que recoge todos las propuestas de textos (principalmente en inglés y español) para el trabajo sobre educación en valores, presenta tres secciones: textos motivadores, reflexiones y creatividad literaria.

Los textos motivadores son aquellos propuestos por el profesorado, los padres, otros adultos, e incluso estudiantes mayores, para su análisis y reflexión en clase. Estos textos proceden, normalmente, de lecturas personales, noticias en prensa o en otros medios de comunicación, y suelen ser, en general, textos que han dado buen resultado en el trabajo sobre valores. Las reflexiones son textos escritos o icónicos, elaborados por los estudiantes, como consecuencia de su reflexión en valores humanos, a través del trabajo en clase, las ideas personales, o las acciones llevadas a cabo en la comunidad. Por su parte, las producciones de creatividad literaria son aquellas reflexiones que se elaboran con un propósito estético sobre la temática propuesta: poemas, cuentos, fábulas, pequeñas representaciones teatrales, dibujos, etc.

Lo que (mis alumnos y yo) hemos aprendido...

Uno de los textos propuestos, regalo de un colega amigo, es un cuento escrito en inglés, titulado "The Velveteen Rabbit" ("El conejito de peluche"), de Margery Williams. Desde la primera página, su lectura me hizo ver tantas posibilidades para trabajar con mis alumnos que, después de proponerlo a los demás centros europeos asociados a este proyecto, decidí traducir los fragmentos esenciales a español para que todos, incluidos lo más pequeños del colegio, pudieran disfrutar y trabajar con la historia. Hay que puntualizar que el argumento no es nuevo, y nos ha llegado a través de otros personajes de ficción, pero este conejito me hizo ver de manera muy sencilla la clave de lo que la educación en valores debería conseguir.

En la historia, el conejito manifiesta su deseo de llegar a ser REAL y pregunta a otros juguetes la verdadera dimensión de la palabra. Así, aprende que ser real no depende del material con que se esté hecho, que cuando eres real no importa que te hagan daño, que te vas haciendo real "poco a poco", que "eso no le ocurre a los que se quiebran con facilidad, o a los que tienen bordes afilados, o a los que se guardan cuidadosamente"; es más, cuando llegas a ser real, "casi todo tu pelo se ha desgastado… tus articulaciones están sueltas y te sientes muy maltrecho. Pero estas cosas no importan ya, porque una vez que eres REAL, ya no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende."

Ese es precisamente el reto: cómo ayudar a mis alumnos y alumnas a ser REALES. Es un proceso lento y hay que ayudar a nuestros jóvenes a comprender que no deben quebrarse con facilidad, a comprender que deben hacer todo lo posible por limar sus aristas y procurar hacer la vida más amable a todos los que les rodean.

A modo de ejemplo, mi alumna Marta, nueve años muy valientes, me dice: "Me siento mayor cuando paseo sola por la calle, desde muy lejos de mi casa. También, cuando no me da miedo de nada, o cuando me cuido, ayudo a los demás, cuando hablo con desconocidos (aunque no debería hablar), cuando me quedo en casa sola".

Mi alumno Juan Ángel, once años en una centella, escribe en nuestra página web la siguiente reflexión: "Desde hace unas semanas me noto un poco raro. Hoy he descubierto que me sentía raro porque me había hecho mayor. Todos mis amigos me trataban de otra manera, es decir me trataban como a un adulto. Le pregunté a mi amigo Alberto que por qué sabía que me había hecho mayor. "Porque eres muy responsable", contestó. Yo seguía confuso porque no me enteré bien de lo que me quería decir. Entonces se lo pregunté a mi padre, y me respondió que porque podía confiar en mí".

Desde la red, el Conejito de Peluche, Pinocho, el Patito Feo, o Harry Potter sonríen a Marta, a Juan Ángel y a todos mis alumnos y alumnas, mientras les ayudan a crecer como hombres y mujeres responsables.

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