Así que la mujer le hizo un agujero en el centro a
la moneda, le pasó un cordón y fue utilizada
como una medalla durante una noche, colgada en el cuello de
un niño. A la mañana siguiente se le fue cortado
el cordón y tapado el agujero con una masilla, y se
le consideró como una moneda de la suerte.
La mujer fue a comprar lotería con ella, y a la moneda
fue aceptada sin queja alguna, la moneda sabía que
pronto se descubriría su falsedad, aunque siguió
pasando de mano en mano.
Así
llegó hasta un viajero que la observó y descubrió
que era una moneda única de su país, y la guardó
en su casa, llenando de alegría a la propia moneda.
Fue exhibida como una pieza interesante ante numeroso público,
y ya no le importaba si aparentaba ser falsa, porque ella
misma sabía que no lo era.
FIN