en "Senda".

Colegio Ntra. Sra. de la Fuensanta (Jesús-María) Murcia

 

HANS CHRISTIAN ANDERSEN- Cuentos

El Soldadito de Plomo (página 1 de 4)

Érase una vez veinticinco soldados de plomo, todos hermanos, porque habían salido de una vieja cuchara. Rojo y azul era el bonito uniforme. Se los habían regalado a un niño por su cumpleaños, y los puso de pie en la mesa.
Cada soldado era el vivo retrato del otro, solo uno era un poco diferente. No tenía más que una pierna.
En la mesa en la que se alineaban había un precioso castillo de papel. Era una maravilla, pero lo más precioso era una damita que había en la puerta del castillo; era también de papel recortado, pero llevaba un precioso traje rojo. La damita extendía los brazos, pues era una bailarina, y levantaba tanto una pierna que el soldado de plomo no podía vérsela y creyó que no tenía más que una, como él.

"He aquí la que pudiera ser mi esposa, pero es demasiado distinguida y vive en un castillo, mientras yo vivo sólo en una caja. ¡No es lugar para ella! Pero voy a intentar conocerla."


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