Ya estamos en lo alto de estos lugares. Aquí se respira aire fresco. Maravillosas vistas que “el caminante” puede contemplar desde este techo guriezano.
Todos
los años, desde hace muchos siglos, el pueblo de Guriezo, y demás
pueblos cercanos, acuden el día 5 de agosto a postrarse a las plantas
de la venerada imagen de Nuestra Señora la
Virgen de las Nieves, de antiguo conocida con el nombre de Nuestra
Señora de los Castros, por hallarse asentada su ermita en una de
las enriscadas cumbres del Valle de Guriezo.

La imagen es, probablemente de comienzos del s. XVII. La ermita de Las Nieves conocemos que tiene “mayordomo propio” en el año 1638, aunque su antigüedad se remonta indudablemente muchos siglos más atrás.
La
leyenda dice que no se construyó la ermita donde en un principio
se pretendía, en el alto de Espanza, porque mientras los obreros
dormían un ángel trasladó el material a
lo alto del pico empujado por dos bueyes. Así se cumplió
la voluntad de la Virgen.
Durante
años, Ampuero y Guriezo, pleitearon por la posesión de la
ermita quedando al fin la jurisdicción para este último.
La
entrañable romería de Las Nieves sigue celebrándose
con la misma ilusión y colorido con que siglos atrás lo hicieran
los antepasados tal vez arrancando tal ancestral romería de los
pastores que cuidaban sus ganados por esas alturas.
Cada
5 de
agosto muy de mañana, los romeros inician su ascensión desde
distintos puntos de Guriezo y pueblos cercanos hasta el alto picacho.
Aquí
arriba, a 778 metros de altitud, llegan los romeros “jadeando” y sudorosos
a honrar a su “Virgenzuca”.