La iglesia de Guriezo es uno de los edificios renacentistas de mayorinterés de toda Cantabria. Por eso, hemos querido rendirle homenaje, haciendo que ocupe una parte importante de esta web.

Su edificación, comenzada a mediados del siglo XVI sufrió
una larga paralización entre 1612 y 1650, “por haber estado empeñado
(el concejo)con ornamentos y retablo”. Ciertamente hacia 1612-13
la iglesia concertaba la construcción del retablo mayor con García
de Arreondo.
En
1612 estaba ya construido el pedestal. Al año siguiente se asentaba
el primer cuerpo.
Entre
1619 y 1636 el retablo permaneció inconcluso. Se encargó
su terminación a Diego de Lombera, yerno y colaborador de Arreondo.
Dado que antes de fallecer en 1619, Arreondo dejó asentado el segundo
banco, el segundo cuerpo ha de ser, al menos en lo arquitectónico,
obra de Diego de Lombera.
En
1639 Domingo de Pereda, propuso algunas modificaciones. Citaba la existencia
de un tabernáculo –hoy desaparecido- de tres cuerpos, con columnas
y pirámides en el remate que se coronaba con una imagen de la Virgen
de las Angustias.
El
retablo de Guriezo, en su estructura original, se compondría de
un banco de seis netos y cuatro entrepaños, dos cuerpos de cinco
calles –el segundo con su propio banco- ático de tres casas, además
del tabernáculo desaparecido. Su semejanza hubiera sido asombrosa
con el retablo de la iglesia de San Pedro de Romaña, en Trucíos
(Vizcaya).
Fue
costosa la labor realizada por los doradores:
·1625:
Se dora por primera vez el desaparecido tabernáculo.
·1638:
Vuelve a ser pintado el tabernáculo, por Pedro de Bernales.
·1789:
Joaquín de Cilla, Juan de Castañedo y Gaspar de Hontañón
Isla, policromaron el resto del retablo siguiendo las condiciones aportadas
por José de Menero y revisadas por José de Munar.
·1791:
Miguel de Avendaño construye el nuevo tabernáculo, que vino
a sustituir al fabricado en el siglo XVII.
Diego
de Lombera completó entre 1636-39 la iconografía del retablo
de Arreondo con los relieves de la Predicación de San Vicente
y San Vicente abandonado a las fieras, que hoy ocupan el primer
cuerpo, aunque originalmente ocuparían el segundo.
Solo
nos queda decir, quees una de nuestras
piezas arquitectónicas dignas de ver, si se pasan por aquí.