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Batallas

 

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La batalla de Guadalete / Barbate

En abril o mayo del año 711 un ejército al mando de Tariq ibn Ziyad cruzó el Estrecho, en el momento en que el rey Rodrigo se encontraba en el norte combatiendo a los vascones. Las dificultades que el desplazamiento por mar representaban para un pueblo sin tradición marítima como los árabes hacen poco probable que las tropas de Tariq fueran muy numerosas: entre siete y nueve mil soldados, la mayoría de ellos beréberes, algunos libertos de diverso origen y una minoría de árabes. Tariq se atrincheró en el peñón que recibiría después su nombre (Chabal Tariq: Gibraltar), a la espera de la arribada del grueso de sus tropas. Los relatos árabes cuentan que Tariq, tras poner pie en tierra firme, dirigió la oración arengando a sus tropas a triunfar o morir y que, para asegurarse, mandó quemar la flotilla que les había llevado hasta allí.

Tariq inició su ofensiva con la toma de Carteya (Cádiz), después de lo cual se dirigió al oeste e instaló su base de operaciones en lo que hoy es Algeciras (la "isla verde", al-Yazirat al-jadra). Entretanto el rey Rodrigo regresó precipitadamente de su campaña contra los vascones y mandó reunir sus tropas en Córdoba.

Todo indica que la batalla no fue de gran envergadura, ya que las fuerzas de Tariq eran escasas y Rodrigo probablemente no pudo reclutar gran número de guerreros ya que su centro de poder era territorialmente limitado. Es posible que sólo le acompañaran las tropas de la casa real y las fuerzas que pudiera reclutar en sus posesiones de la Bética, ya que, por otra parte, no se trataría de una invasión en toda regla. Sin duda la fulminante victoria de las fuerzas árabes se debió al desconocimiento cristiano de las tácticas de combate de los árabes. La probable muerte de Rodrigo, la destrucción de su comitatus, su guardia real y la nobleza cortesana, dieron al enfrentamiento su carácter decisivo. Por otra parte, la rápida conquista de Toledo por Tariq aumentó la confusión creada por la destrucción del ejército real y evitó la elección de un nuevo rey visigodo y la articulación de la resistencia. Por ello la escaramuza de Guadalete / Barbate se convirtió en una conquista.

Los restos de las maltrechas tropas visigodas se habían refugiado en Écija. Hasta allí las persiguió Tariq y obtuvo una nueva victoria que desbarató definitivamente la capacidad de resistencia del ejército visigodo. Muchos descontentos se fueron uniendo a las tropas de Tariq, que encontró la colaboración de la población judía, muy castigada por las persecuciones a la que la había sometido la católica monarquía visigoda. Desde Écija, Tariq inició un paseo militar que le llevó a conquistar Córdoba y Toledo sin apenas resistencias, aniquilando así los restos del reino visigodo. De esta forma comenzaba la historia secular de al-Ándalus.

Batalla de Covadonga

Después de la invasión en el año 711 d.C. los musulmanes rápidamente van conquistando el territorio de la Península hasta que chocaron con el primer foco de resistencia que no lograron conquistar.  En el norte, en la región de Asturias, el príncipe godo don Pelayo logró ser el primero en derrotarlos.  Cuando el gobernador musulmán de Córdoba envió sus soldados hacia el norte (actual Asturias), en el año 718 d.C., las tropas de don Pelayo lograron atraer a los soldados musulmanes a una emboscada y los derrotaron.  En ese momento se inició la reconquista. La referencia más antigua a este suceso, se encuentra en la Crónica de Alfonso III:

"...Pelayo, habiendo conseguido escapar a los musulmanes y refugiándose en Asturias, es elegido rey por una asamblea, y organiza la resistencia de los asturianos en el monte Auseva, en la "cova dominica" (Covadonga). Contra él marcha un ejército innumerable, mandado por Alcama, compañero de Terec, y con el que va también Opas, hijo de Witiza y metropolitano de Toledo o Sevilla, quien mantiene con Pelayo un dramático diálogo. Fracasada la mediación intentada por Opas, comienza la batalla; pero la flechas y las piedras lanzadas por las hondas se vuelven para herir a los atacantes, que acaban por huir quedando Alcama muerto y prisionero Opas. Al bajar los fugitivos el monte Auseva, para alcanzar Liébana, un monte se desplomó sobre ellos, muriendo 63.000 caldeos..."

Fuera lo que fuera, la importancia real de la batalla fue grande, por cuanto pasó a convertirse en el símbolo de la Reconquista y porque, según la tradición legendaria que hace creer que gracias a la aparición de la Virgen, Pelayo y sus tropas diezman a los musulmanes.

A diferencia del valor dado al acontecimiento en la tradición cristiana, en las crónicas árabes no hablan de ningún encuentro bélico, aunque sí reconocen la existencia de Pelayo, refugiado en los montes con un grupo de gentes que se alimentaban de la miel que elaboraban las abejas en la hendiduras de las peñas:

"...Dice Isa ben Ahmad al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de sus país hasta que llegara Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por la abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿que daño pueden hacernos?»." (Al-Maqqari Nafh al-tib)...

Conquista de Toledo

En 1085, tras un asedio memorable, la ciudad fue tomada por las fuerzas castellanas dirigidas por Alfonso VI y anexionada a las posesiones del reino de Castilla, de las que fue capital entre 1087 y 1560. Durante los siglos XII y XIII Toledo se convirtió en el símbolo de tolerancia del momento, debido a la feliz convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes. Durante la baja edad media adquirió un notable desarrollo económico (telas, pieles, sedas), pero en la edad moderna, a lo largo del siglo XVIII, entró en un periodo de decadencia y sufrió agudas crisis y un proceso de recesión económica.

Batalla de las Navas de Tolosa

En el año de 1212 el rey Alfonso VIII de Castilla pidió al papa Inocencio III que predicara una gran cruzada contra el Islam en Hispania.  Llegaron caballeros de toda Europa que se unieron a los ejércitos de los reyes de Aragón, Portugal, Navarra y Castilla.

La batalla tuvo lugar nada más pasar Sierra Morena, en una llanura donde esperaban a los cristianos un formidable ejército musulmán hispanoafricano.  Se dice que la noche anterior retumbaban los tambores de piel de hipopótamo y se oían los aullidos de las tropas negras almohades.

Un destacamento de esclavos negros, atados con cadenas, custodiaban la tienda del califa, que asaltó a caballo el propio rey de Navarra; en esta gesta tienen su origen las cadenas del escudo navarro.  Fue una victoria cristiana cuyos ecos resonaron por toda Europa.

La gran victoria obtenida por los cristianos provocó la caída del Imperio Almohade, con lo que se abrieron las puertas de al-Ándalus a los cristianos.

preparado por Pedro y Lucas

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