
La
ciudad medieval
Durante la Edad Media la vida de los pobladores
cristianos era muy difícil. La
mayoría de las personas vivían muy pobremente, y con frecuencia se
producían hambres y pestes que acababan con la población.
La vida era en esa época predominantemente rural, siendo la
actividad más importante la agricultura.
Casi no había ciudades en la España cristiana, y estas eran por
lo general muy pequeñas (de 3.000 a 5.000 habitantes), ya que las
antiguas quedaron casi deshabitadas.
La industria, el comercio, y el dinero casi desapareció al
principio de la Edad Media, para resurgir poco a poco en sus últimos
siglos.
Por el contrario, la vida en la parte musulmana de la
Península, en al-Ándalus era totalmente distinta. En la zona musulmana había grandes ciudades de 15.000 a
25.000 habitantes (y algunas aún más grandes), tales como Córdoba,
Almería, Málaga y Sevilla, entre otras.
Estas ciudades tenía un plano irregular, con calles y callejas
estrechas, tortuosas y sombrías, sin salida muchas de ellas.
Y
es que la mayor parte de la poblaciones de las tierras del
Islam vivía en grandes ciudades. Bagdad, la capital del imperio, tenía más
de un millón de habitantes. Le
seguían en importancia Córdoba, con más 250.000 habitantes, que llegó
a ser la mayor ciudad de Europa en su época, y
Damasco, con 300.000.
En las ciudades musulmanas se desarrollaron las
ciencias y las artes.
Un laberinto de
calles y arrabales
El
centro de la ciudad era la medina, que estaba rodeada de murallas.
Dentro de la medina se encontraba el zoco (mercado), en el que los
comerciantes vendían
alimentos, telas, especias, perfumes, tapices, etc.
La medina estaba atravesaba por una calle
principal de la que partían otras calles más estrechas que daban acceso
a las viviendas particulares o que se adentraban en los arrabales, barrio
que se situaban fuera de la muralla. Córdoba, por ejemplo, en total llego
a tener hasta 21 arrabales cada uno con su propia mezquita, su zoco y sus
casas de baño.
El
califa, o el gobernador de la ciudad, vivía en el alcázar. Este era un
palacio fortificado que se situaba en la parte más elevada de la ciudad,
En todas las ciudades había una o varias mezquitas, que eran
centros de oración y enseñanza.
En
ellas los niños aprendían a contar y escribir, y leían el Corán, el
libro sagrado de los musulmanes.
La mayor parte de la población de las ciudades
estaba formada por artesanos, quienes elaboraban objetos de cuero, marfil
o madera, tejidos, espadas, orfebrería, y alfarería, famosos en el mundo
entero.
Los mercaderes comerciaban en tierras lejanas, y para
ellos organizaban caravanas y viajes marítimos.
preparado por Loreto y Carlos

[ Arriba ] [ Córdoba ] [ Sevilla ] [ Granada ]