Los
musulmanes, conquistadores de Hispania
En el año 712 se inicia la conquista
sistemática: ese año,
el jefe de Tariq, Musa ben Nusayr, llegó con otros 18.000
guerreros y fue tomando las principales ciudades: Sevilla, Carmona,
Mérida, Toledo, Zaragoza, y Pamplona, donde llegaron en el 714. Tariq y Musa
fueron llamados a Damasco para dar cuenta de su actuación y al frente
del gobierno quedó Abd-al-Malik quien aumentó las conquistas peninsulares
hasta Barcelona, donde llegó en el año 718.
La
conquista fue tan fácil y rápida por varias razones.
Los nuevos conquistadores permitieron que muchos nobles
hispanovisigodos conservasen sus tierras y su poder, claro que bajo el
control musulmán, mediante pactos o
capitulaciones.
Muchos habitantes aceptaron la conquista, como en el caso de los
campesinos, para quienes la invasión les permitió liberarse de sus
odiados señores visigodos.
A
medida que los guerreros musulmanes avanzaban por el territorio
hispanovisigodo aquellos territorios que capitulaban sin resistencia recibían
muy buen trato, permitiéndoseles que conservasen sus propiedades, sus
costumbres y religión, a cambio del pago de un tributo.
Por
ello los musulmanes encontraron muy
poca resistencia a su avance, excepto por aquellos nobles y aristócratas
que rebelaron y huyeron hacia el norte montañoso, hacia las zonas cántabras,
en donde se dio la primera derrota de los musulmanes a manos de los
cristianos en la mítica batalla de
Covadonga, bajo el mando del noble don
Pelayo, principio de la que sería la larga reconquista.

preparado
por Loreto
y Carlos
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