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El imperio árabe
estaba dirigido por el Califa, que era al mismo tiempo su jefe religioso y
político. Los territorios
conquistados por los árabes pasaban a ser gobernados por un Emir, que era
un gobernador nombrado por el califa.
Una vez que la Península Ibérica fue conquistada, se creó al-Ándalus
como parte del califato de Damasco. Pocos
años después de su creación, el emir Al-Sham Ibn Malik al-Jawlani decidió
que la capital debía ser la ciudad de Córdoba.
A partir de ese
momento Córdoba se convirtió en la capital de al-Ándalus, que a su vez era una provincia dependiente del califa
omeya de Damasco. Cuando en
esa ciudad de Oriente los abbasidas depusieron y asesinaron a los omeyas,
un príncipe de esta familia, Abd-al-Rahman logró ser el único en
escapar y llego a la península en el año 756.
Una vez en al-Ándalus, Abd-al-Rahman se proclamó
emir (príncipe y jefe militar) y rompió la unión entre al-Ándalus y
Damasco. Logró traer la paz
entre los distintos grupos musulmanes.
Con él empezó el emirato independiente, que iría del año 756 al
929. Únicamente siguió dependiendo de Damasco en materia
religiosa.
preparado
por Lupe
y Victoria
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