
La sociedad andalusí: mosaico de razas
La población fue muy heterogénea.
La religión actuó como el principal elemento diferenciador entre
musulmanes, cristianos y judíos. Había también diferencias étnicas entre los musulmanes, que se encontraban formados por
distintos grupos tales como árabes, beréberes, sirios, yemeníes,
hispanos, negros del Sudán y eslavos.
Los
conquistadores musulmanes de la Hispania visigoda fueron aproximadamente
unos 100.000 árabes, sirios, yemeníes, y sobre todo, beréberes del
norte de África. La población hispanovisigoda era algo mayor de
cuatro millones. Muchos de ellos decidieron seguir
viviendo en territorio musulmán y muchos también decidieron
seguir siendo cristianos: a ellos se les llamó mozárabes. Otros
muchos se convirtieron al Islam y se les llamo muladíes. Los judíos
eran una minoría muy activa. Como los árabes tendieron a quedarse
con las mejores tierras y los cargos de gobierno, así como otros
privilegios, entre beréberes y muladíes se desarrolló el descontento,
que llegó a explotar en rebeliones armadas.
Hombres
y mujeres en al-Ándalus
Los hombres se dedicaban a la guerra, la agricultura,
la artesanía y al comercio.
Las mujeres debían obediencia al esposo y trabajaban
en casa. No podían vivir
solas ni tomar sus propias decisiones, sino que estaban tuteladas por un
varón: el padre, el hermano o le marido.
Los hijos varones aprendían a leer y escribir y las
hijas permanecían en casa,
Sólo
los varones de familias ricas iban a la universidad.
Los
esclavos trabajaban en
las casas, el campo o en talleres.
El árabe era la lengua común de todo el Islam.
Para divertirse, los musulmanes asistían a
espectáculos musicales, cómicos o poéticos, celebraban bailes, jugaban al ajedrez, o
asistían a baños públicos.
La
mujer en al-Ándalus
Aunque
los musulmanes eran polígamos (podían tener más de una
esposa a la vez), en al-Ándalus la costumbre había hecho que la primera
esposa incluyera en su contrato de matrimonio ciertas normas para
protegerla del marido. Podía exigir, por ejemplo, que éste no
tomara más esposas ni concubinas (amante con la que el hombre convive sin
estar casado) o que no pudiera ausentarse del hogar durante largos
períodos sin su consentimiento.
En
al-Ándalus, la mujer podía acudir al juez y conseguir retirar la
autoridad del marido sobre los hijos o la administración de los bienes
comunes.
A
diferencia de otros países musulmanes, en al-Ándalus la mujer acudía a
las escuelas y a las reuniones de hombres, y podía recibir visitas en su
casa con toda libertad. Sus hijos llevaban el apellido de la madre, porque
seguían la condición de la madre -ser libres o siervos- y no la del
padre.
preparado
por Lupe
y Victoria
