
Tarif ibn Malluk, uno de los lugartenientes de Musa ibn Nusayr, quien en 710 realizó
la primera incursión armada sobre Hispania. Llegó con sus soldados
al área de Tarifa, y en su honor se le dio su nombre a este lugar.
Al descubrir la debilidad de las defensas visigodas, regresó a África
para animar a sus jefes a enviar nuevas tropas a la Península.

Tariq ibn Ziyad
(fl. primera mitad del siglo VIII), caudillo bereber (tal vez
persa), comandante de las tropas musulmanas que invadieron la península
Ibérica desde el 711. De origen esclavo, pertenecía a la clientela del
walí (gobernador) de Ifriqiya (en la actualidad, Tunicia), Musa ibn
Nusayr, y desempeñaba el cargo de gobernador de Tingis (Tánger) cuando
aquél le ordenó desembarcar en el sur de la península Ibérica. En
abril del 711, ya había logrado establecer en el peñón que pasaría a
ser conocido como Jabal Tariq
(Gibraltar) a 7.000 hombres, la mayoría beréberes, gracias a la ayuda del
conde visigodo de Ceuta don Julián. Obtuvo pronto de su señor Musa la
ayuda de otros 5.000 beréberes para hacer frente al ejército que envió
el rey visigodo Rodrigo contra él. En julio de ese año, derrotó y dio
muerte a éste en la batalla de Guadalete. En el 712, tras tomar Toledo,
la capital del reino visigodo, se dirigió hacia Guadalajara. En agosto
del año siguiente, se reunió en Toledo con Musa ibn Nusayr, quien le
recriminó su avance tan al norte. Con él conquistó, en el 714, Zaragoza
y, en solitario, hizo lo propio con León y Astorga. Ambos regresaron a
Damasco en septiembre de ese año para rendir cuentas al califa.

Musa ibn Nusayr
(c. 640-c. 717), militar árabe, dirigió la conquista musulmana
de la península Ibérica. Musa, de origen yemení, fue nombrado walí de
Ifriqiya y del Magreb (en el norte de África) en el 704. Desde allí
proyectó la invasión de la Península, en connivencia con el conde de
Ceuta don Julián. Las primeras operaciones fueron obra de su
lugarteniente Tariq ibn Ziyad, que derrotó a los visigodos en el 711. Un
año después, el propio Musa desembarcó, en lo que en la actualidad es
Algeciras, con un ejército de 18.000 árabes. Tras conquistar el suroeste
peninsular se unió en Toledo a Tariq y, juntos, prosiguieron la ocupación
de las tierras hispanas (valle del Ebro, Asturias y Galicia). En el 714,
Musa tuvo que abandonar la Península para rendir cuentas de su actuación
ante el califa de Damasco, dejando como gobernador de los territorios que
pasarían a denominarse al-Andalus a su hijo Abd al-’Aziz. Falleció en
su ciudad natal, La Meca, hacia el 717.

Abd
al-'Aziz ibn Musa,
primer emir de al-Andalus (714-716). Hijo del gobernador árabe del norte
de África que dirigió la conquista de la Península Ibérica, Musa ibn
Nusayr. En el año 714, Abd al-’Aziz asumió el gobierno de los
territorios peninsulares incorporados al Islam, con lo que se inició el
emirato dependiente de al-Ándalus. En su breve etapa como dirigente de la
Hispania musulmana, ocupó Évora, Santarém y Coimbra, en el actual
Portugal, y afianzó el dominio musulmán en los territorios de la Bética
oriental, con las conquistas de Málaga y Granada. La ocupación de las
tierras murcianas se realizó mediante un pacto con el conde visigodo
Teodomiro. Mientras tanto, sus ejércitos prosiguieron la conquista por
las regiones del norte: Pamplona, Tarragona, Gerona y Narbona.

'Umar
b Hafsun, el rebelde bandolero muladí,
se instaló junto a un grupo de bandoleros en la fortaleza de Bobastro con
el propósito de crear un Estado independiente. La muerte de Muhammad I
(886) y la entronización de al-Mundir favorecieron la conquista de Priego,
Iznájar, Cabra y Jaén. Tras un corto período de sometimiento al emir
volvió a sublevarse, recuperó las plazas perdidas y llegó hasta las
proximidades de Córdoba. Convertido muy pronto en dueño de Elvira,
Jaén, Archidona, Baeza, Úbeda, Priego, Écija, Aguilar, Baena, Lucena,
Estepa y Osuna, parecía dispuesto a asaltar la capital de al-Andalus
cuando el emir le derrotó en Poley (Aguilar) el 16 de mayo de 891. Se
inició entonces su declive. Su conversión al cristianismo le privó de
la ayuda que le prestaban muchos muladíes y campesinos, pero buscó ayuda
exterior (de Alfonso III de Asturias, de los Banu Qasi de la Marca
Superior, de los Idrisies de Marruecos, del gobernador de Sevilla). A
pesar de ello sufrió numerosas derrotas que le llevaron a refugiarse en
la inexpugnable fortaleza de Bobastro. Allí, viejo y enfermo, falleció en el año 917. Sus hijos continuaron la resistencia contra el Estado
hasta el año 928, fecha en que 'Abd al-Rahman III tomó la plaza por
asalto.

al-Mansur
(Almanzor) (940-1002), caudillo militar musulmán de al-Ándalus, fundador
de un régimen autoritario basado en el Ejército (981-1002). Al inicio
del califato de Hisam II (976-1009), Almanzor logró hacerse con el poder
en al-Ándalus. En el año 981 recibió como sobrenombre 'el victorioso
por Allah' o al-Mansur bi-Allah, castellanizado en Almanzor. En las últimas
décadas del siglo X dirigió numerosas campañas contra los núcleos
cristianos desde Barcelona hasta Santiago de Compostela. Según la tradición
cristiana, los castellanos y leoneses derrotaron al caudillo musulmán en
Calatañazor, aunque en realidad debió ser una victoria más del caudillo
musulmán. Almanzor se mantuvo en el poder con el apoyo militar de los beréberes.
Mandó construir el palacio de Almedina al-Zahira, futura sede de la
administración. Durante su gobierno se exacerbaron las diferencias entre
los grupos étnicos. Almanzor fue sucedido en el ejercicio de sus
atribuciones por su hijo Abd al-Malik.

Abentofail
(c. 1110-1185), filósofo y médico hispanoárabe. Nació en Guadix
(Granada) hacia el año 1110, fue médico del sultán almohade Abü Ya'qub
Yusuf y ocupó un puesto de influencia en el que le sucedió el gran filósofo
Averroes. En el núcleo de sus ideas filosóficas se encuentra el problema
de la unión del entendimiento humano con Dios. Su obra principal fue
conocida en Occidente con el título de El
filósofo autodidacto. En ella, Abentofail estudia cómo es posible
que el hombre en completa soledad pueda alcanzar la unión con Dios
mediante el entendimiento. Tras analizar las opiniones más importantes de
los filósofos anteriores a él (Avempace, Algazel, Avicena, Alfarabí),
Abentofail expone los descubrimientos que realiza el protagonista de su
obra hasta alcanzar la unión con Dios.

Muhammad I (de Granada) (1194-1273), rey de Granada (1237-1273), iniciador de la dinastía
Nazarí. Nació en la localidad jiennense de Arjona. Se aprovechó del
declive almohade, tras su derrota en las Navas de Tolosa, para proclamarse
sultán de Arjona (1232), desde donde extendió su poder hacia otras
localidades vecinas, como Jaén. En 1237 entró en Granada, fundando el
emirato Nazarí, que incorporó poco después Málaga y Almería. Al
producirse el ataque de los cristianos a Jaén, Muhammad I firmó una
tregua de veinte años con Fernando III de Castilla (1246), al que reconocía
como soberano. Pero años después se alió con los Benimerines de
Marruecos, y apoyó las revueltas mudéjares de Andalucía y Murcia, lo
que motivó el ataque de Alfonso X de Castilla contra Granada. En sus últimos
años de gobierno hubo sublevaciones en el interior del reino.

Isma'il I (de Granada) (1279-1325), rey de Granada (1314-1325). Accedió al trono después
de desbancar al sultán Nasr, el cual buscó el apoyo de Castilla para
recuperar el poder. El infante castellano don Pedro efectuó diversas
campañas de saqueo por tierras granadinas, pero Isma´il reaccionó y en
el año 1319, en una batalla que tuvo lugar en la vega de Granada, los
infantes castellanos don Pedro y don Juan fueron derrotados y muertos. Se
inauguró entonces un periodo de treguas entre Granada y los reinos
cristianos. Unos años después, Isma´il I logró recuperar diversas
plazas, como Baza, Orce o Huéscar, en cuyo ataque empleó, por vez
primera, un cañón de pólvora (1324). Al año siguiente, fue saqueada la
ciudad de Martos, pero al poco tiempo Isma´il I fue asesinado.

Abencerrajes,
nombre castellanizado con el que se conoce a un linaje nobiliario del
reino de Granada gobernado por los Nazaríes: los Banu Sarray
(literalmente, ‘hijos del talabartero’). Los Abencerrajes, que eran de
origen africano, fueron muy importantes en la vida política de Granada en
el siglo XV, contribuyendo a desencadenar la guerra civil que debilitó al
reino Nazarí. Su mayor poder lo alcanzaron con el sultán Muhammad IX,
del que Yusuf ibn Sarray fue visir. Pero desde el acceso de Muhammad X al
poder (1445), su papel comenzó a desdibujarse. Apoyaron a diversos
sultanes, como Abu Nasr Sa´d, pero también sufrieron persecuciones.
Sublevados en Málaga en tiempos del sultán Abu-l-Hasan ‘Alí (Muley-Hacén),
los Abencerrajes fueron duramente reprimidos, lo que empujó a muchos de
ellos a huir desde 1473 a tierras de Castilla.

Abu Abd Allah
(Boabdil) (c. 1459-1528),
último rey Nazarí de Granada (1482-1492). era hijo del rey de Granada
Muley-Hacén (Abu-l-Hasan ‘Alí), ascendió al trono en 1482 tras una
revuelta de la población del Albaicín a causa de los elevados impuestos,
y obtuvo el respaldo de los Abencerrajes (familia granadina de origen
africano enfrentada secularmente a la de los Zegríes, que apoyaba a Muley-Hacén).
Al año siguiente fue derrotado en las proximidades de Lucena por las
tropas castellanas del rey Fernando II el Católico y hecho prisionero. El
trono de Granada fue ocupado de nuevo por su padre. En 1486 Boabdil aceptó
gobernar Granada como reino tributario de Castilla, por lo que Fernando el
Católico le restauró en el trono. Sin embargo la guerra civil que estalló
en Granada, y que enfrentó a Boabdil con su tío, el Zagal (Abu ‘Abd
Allah Muhammad), que reinaba en parte del reino, facilitó el avance
cristiano hacia Granada, sitiada desde la primavera de 1491. A pesar de la
defensa que de ella hicieron los musulmanes, Granada cayó en enero de
1492. La ciudad estaba profundamente dividida sobre si debía o no
rendirse, por lo que antes de la capitulación entraron en la ciudad
tropas castellanas para evitar revueltas de los irredentistas. Se permitió
que Boabdil se retirase a la comarca granadina de las Alpujarras, pero más
tarde se trasladó a Fez (Marruecos), donde murió. Cuenta la famosa
leyenda que, ante las lágrimas vertidas por Boabdil al abandonar Granada,
su madre, Fátima, le dijo airada: "Llora como mujer lo que no
supiste defender como hombre".
preparado
por Pedro
y Lucas
