En 1911,
E. Rutherford,
H. Geiger y E. Marsden realizaron un
experimento que permitió descartar el
modelo de Thomson.
Rutherford abandonó el antiguo modelo y sugirió un átomo nuclear.
A partir de estas experiencias, fue posible también determinar el tamaño del núcleo y obtener valores aproximados de las cargas eléctricas de los núcleos de diferentes átomos.
Rutherford estuvo acertado al imaginar el átomo como un espacio fundamentalmente vacío, ocupado por electrones que se mueven alrededor de un núcleo central muy denso y pequeño.