San Andrés de Teixido

 

 

Se cuenta que cierto día Dios halló muy triste a San Andrés; cabizbajo y silencioso. Este le preguntó preocupado a su discípulo cuáles eran las causas de su angustia.

San Andrés le dijo que sus males se debían a la nulidad que él sentía al ver que el santuario no era visitado en abundancia por culpa de su situación casi inaccesible, lugar tan alejado y desértico que no favorecía la presencia de romeros. Dijo que miraba con envidia a Compostela, donde para ver la tumba de Santiago se acercaban cada día grandes masas de peregrinos.

Conmovido Dios y considerando lógicas las reclamaciones de su Apóstol le dijo: "Ve tranquilo Andrés, pues no has de ser menos que Santiago. Desde el día de hoy. Prometo que nadie ha de entrar en el Reino de los Cielos sin antes haberte visitado. Y si no lo hiciera en vida, habrá de acudir de muerto".

Esta es la razón por la que se cree que ‘’a San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo’’, y así mismo está prohibido matar a cualquier animal en la zona, pues se supone que es el alma de algún difunto que allí se acerca en peregrinación antes de entrar en el Reino de los Cielos.

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