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Cosmética |
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Las cortesanas hetairas,
pensaban que el embellecimiento del cuerpo, era una forma de
acercarlo a la divinidad. El maquillaje cumplía una función mágica y sexual. El poeta Alexis, en un pasaje de su
Coloa explica que Thais y
Friné (las primeras stripters de la historia) cuando recibían a sus
admiradores, dejaban en libertad a cuatro palomas impregnadas de
distintos perfumes que al volar, los esparcían por el ambiente cayendo
sobre los vestidos de los invitados. En los banquetes los invitados se presentaban perfumados y teñidos de distintos colores, empleando un olor especial para cada parte del cuerpo: Para los cabellos y
cejas: pomadade almoradux, para el pecho, aceite de palmera; menta para
los brazos y esencia de yedra para codos y rodillas. La esencia de rosas
era considerada como inseparable en las orgías. La de pámpanos era un “preservativo” contra la embriaguez y la de violetas era considerada un excelente digestivo. El culto al cuerpo, al hombre como medida de todas las cosas, tan practicado por los griegos, dio necesariamente con la adquisición de costumbres higiénicas: el baño y los masajes fueron para los griegos una costumbre, hasta cierto punto tan narcisista como mas tarde sería para los romanos un hábito social.
Los griegos utilizaban para el baño las cenizas de haya y el bicarbonato para blanquear la piel. Asimismo, poseían una riquísima gama de tratamiento. Sin embargo en lo que se refiere a la línea de decoración, resultaron ser discretos. Solo utilizaban y de manera moderada tres colores: blanco, rojo y negro. Con el blanco, conseguido con polvo de almidón de arroz, daban a su piel un aspecto marmóreo; el rojo se aplicaba directamente en los párpados, mejillas, fosas nasales, lóbulos de las orejas y labios; por último, el negro servía para remarcar las cejas y dibujarse una esplenia o lunar. Estos colores, constituyeron la llamada “gama griega”. Fue en Atenas, trescientos años antes de nuestra era, donde se estableció el primer salón público de belleza. |