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Con
humo se aleja la abeja.
Con
humo se saca la miel.
Con
humo se aleja la abeja.
Con
flores se vuelve a traer.
¡
Ya es vieja la abeja pelleja!

Amanecía
en
el naranjel.
Abejitas
de oro
buscaban
la miel.
¿Dónde
estará
la
miel?
Está
en la flor azul,
Isabel.
En
la flor,
del
romero aquél.
Sillita
de oro
para
el moro.
Sillita
de oropel
para
su mujer.
Amanecía
en
el naranjel.
   
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Un
convento bien cerrado
sin
campanas y sin torres,
con
muchas monjitas dentro
preparan
dulces de flores.

Zumba
que te zumbarás,
van
y vienen sin descanso,
de
flor en flor trajinando
y
nuestra vida endulzando.
Mi
picadura es dañina,
mi
cuerpo insignificante,
pero
el néctar que yo doy
os
lo coméis al instante.

De
celda en celda voy
pero
presa no estoy.
   
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La mayoría de las abejas hembra tienen un aguijón recto y provisto
de pequeños dientes microscópicos que, al introducirse en su presa
queda fuertemente sujeto. Al intentar sacarlo, la abeja se desgarra
parte del abdomen y muere al poco tiempo.
Las
abejas tienen en las patas posteriores unos pelillos que forman
una especie de cestillo con el que ayudan a la recolección del polen.
La
metamofosis de las obreras dura 21 días, la de los zánganos, 24
y la de la reina, 16.
Para
conseguir la temperatura adecuada en la colmena las abejas mueven
sus alas.
Para
elaborar las celdas del panal las abejas hacen unas bolitas con
cera que se van pasando unas a otras con las patas.
Cuando
las abejas no caben ya en la colmena, la reina, miles de obreras
y algunos zánganos vuelan hacia una rama y hacen un enjambre, hasta
que encuentran una nueva colmena.
Durante
el invierno las abejas permanecen en la colmena alrededor de la
reina, alimentándose de sus reservas de miel y polen, o de las que
le facilita el apicultor.
Las
abejas obreras suelen vivir entre 4 y 5 semanas.
Las
celdas que fabrican las abejas tienen forma de hexágono, para
aprovechar mejor el espacio y ahorrar cera.
   
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