Las  abejas poseen en la cabeza los órganos sensoriales que les permiten saber lo que sucede a su alrededor. A través de los grandes ojos compuestos, pueden orientarse en sus vuelos y distinguen los colores de las flores. En las antenas poseen los sentidos del oído, el olfato y el tacto, imprescindibles cuando se encuentran en la oscuridad de la colmena. Por el olor pueden conocer a sus compañeras y detectar a sus enemigos.

 

 Las abejas son insectos sociales: esto significa que viven en una comunidad organizada, donde cada abeja desempeña una función determinada, imprescindible para la supervivencia de la colmena. En el interior de la colmena todas las tareas están perfectamente organizadas.

Las abejas obreras, las más numerosas, realizan diferentes trabajos según su edad:

    star01_yellow.gif  Nada más nacer hacen de basureras, limpiando las celdillas vacias para que vuelvan a ser utilizadas.

    star01_yellow.gif  Las abejas nodrizas, entre tres y diez días de edad, se dedican al cuidado de las crías. Fabrican una papilla especial necesaria para el desarollo de las larvas.

    star01_yellow.gif  Más adelante, las abejas cereras se ocupan de fabricar nuevas celdillas o de reparar las viejas.

    star01_yellow.gif  Las abejas guardianas tienen a su cargo la defensa de la colmena.

    star01_yellow.gif  Las abejas recolectoras tienen más de tres semanas y son las más viejas y expertas, por eso se les manda la tarea más difícil: la recolección de polen y néctar.

     

     

 

 

 

 

 

Cuando una abeja descubre un campo de flores llenas de polen y néctar, regresa volando a la colmena para indicar a las obreras el lugar donde se encuentra. Cubierta de polen, la abeja informa a las obreras sobre la calidad del producto que han de recoger. Luego, realiza una danza en forma de ocho con la que indica la dirección a seguir. Cuanto más lejos de la colmena estén las flores, más se agitará la bailarina en su danza.

 

number22_red1.gifFlores en dirección al sol

 

La abeja baila volando sobre una línea vertical, hacia arriba.

 

 

 

Describe un círculo a un lado, y sube de nuevo bailando ante las obreras.

 

 

 

Realiza un segundo círculo al otro lado, y vuelve a empezar.

 

 

 

En el lenguaje de las abejas, el panal es como un mapa en el que el sol está arriba. Al subir por el panal, indica a las obreras que se encontrarán el polen y el néctar volando hacia el sol.

 

 

 

 

number22_red2.gifFlores en sentido contrario al sol

La abeja se coloca sobre el panal y ejecuta el vuelo recto hacia el suelo.

 

 

 

La abeja hace un círculo a un lado y vuelve a la vertical bajando en presencia de las obreras.

 

 

 

Describe un círculo al otro lado, para iniciar de nuevo el trayecto.

 

 

 

Gracias a estas señales de la abeja, sus compañeras abandonan la colmena y vuelan dando la espalda al sol para encontrar el polen.

 

 

 

 

number22_red3.gifFlores en otra dirección

 

Si las flores se encuenr¡tran a la derecha del sol, la abeja baila en el panal volando horizontalmente hacia la derecha.

 

 

 

Describe un círculo lateral y de nuevo baila sobre la horizontal hacia la derecha. 

Un segundo círculo hacia el otro lado, y comienza la danza desde el principio.

 

 

 

Las obreras saldrán de la colmena, dirigiéndose primero hacia el sol para girar a la derecha en busca del campo de flores

 

 

 

 

 

 

 

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