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Me contó mi vecina la historia de su madre. Contaba que cuando nació vivían en Zaragoza y tenía un hermano que se llamaba Joaquín. Ya desde pequeñitos estaban todo el día peleándose. Entonces los separaron, a la niña la mandaron a vivir a casa de su abuela y su hermano a un colegio de internado. Por lo visto, entre sus padres había problemas. Porque un día su padre fue a verla a casa de la abuela, con la que vivía, y le dijo que se iba a marchar muy lejos. La niña, que le quería muchísimo, le dijo que no se fuera y se puso a llorar. Pero su padre se fue y poco después se enteró por su abuela de que se había ido de casa y vivía en otro pueblo. A su padre no lo volvió a ver nunca más y después de unos años se enteró de que se había muerto. La niña añoraba mucho a su madre y a su hermano, con el que tanto se había peleado. Así que un día se armó de valor y se escapó de casa de su abuela. Quería ver a mamá y estar con ella. Vivía en un extremo de Zaragoza y tenía que ir hasta el otro extremo. Pero como era una niña pequeña ( no tendría más de diez años) se perdió por la gran ciudad y no sabía cómo encontrar la casa de su madre. Hasta que tuvo una feliz idea. Llevaba algo de dinero y, lo que era más importante, anotado el número de teléfono de la casa de su madre. Así que se metió en una cabina, metió una moneda y marcó el teléfono de su madre. Cuando oyó su voz al otro lado de la línea... ¡Ufff ! ¡ Qué descanso ! - Mamá, soy yo - dijo - estoy perdida por Zaragoza. Me he escapado, quería ir hasta tu casa pero no se el camino. Y se puso a llorar. - No te muevas de ahí- dijo su madre- Dime dónde estás que voy ahora mismo a por tí.
Su madre fue a buscarla y se abrazaron llorando. Se llevó a la niña a su casa y nunca más se volvieron a separar.
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La Autora |
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Esta historia me la contó mi madre María López Gargallo. A mí me pareció muy divertida. Yo soy Ana Pilar Heras López, de 5º de Primaria.
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