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Mi abuela procede de un pueblo
de la provincia de Jaén que se llama Jodar y me contó que, cuando ella
era joven y vivía en el pueblo, todos los habitantes eran muy
muy creyentes en supersticiones.
Creían que había personas que tenían el poder de mirarte a los ojos y entonces te maldecían, entonces tenías que ir donde una curandera para que te curara de la maldición. Para evitar eso les ponían a los niños y niñas pequeños una Virgen con un puño de azabache que se colocaba en un lugar de la ropa del niño o de la niña para que no se viera. Hay un caso que trata de una niña a la que le echaron el mal de ojo, y le apareció una mancha verde que parecía una serpiente. Cuando la niña fue creciendo la mancha crecía con ella y la estaba ahogando. Entonces fue donde una curandera y la curo echándole por encima cenizas benditas.
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La Autora |
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Esta historia me la contó mi abuela Juana Dolores López Morales, de 56 años. A mí me pareció muy divertida. Yo soy Sheila Vila Díaz, de 5º de Primaria.
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