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El impacto de las TIC en los menores
 

El impacto de las nuevas tecnologías en la vida social ha provocado un profundo cambio en los comportamientos y hábitos de ocio de los niños y jóvenes respecto a los de sus generaciones precedentes. Hoy en día, a los menores les falta tiempo material para consumir la gran cantidad y variedad de posibilidades de diversión que les ofrece el mercado, sobretodo a raíz de la irrupción de Internet en nuestras vidas. El ejemplo más patente es el del boom de los videojuegos y juegos online (a través de la Red): hasta hace unos pocos años, muñecas y juegos de mesa eran los regalos más demandados por nuestros hijos; en la actualidad, las consolas arrasan en la lista de preferencias de niños, jóvenes y adolescentes.

La imparable expansión de la industria de los videojuegos y la creciente popularidad de los servicios de mensajería instantánea plantean nuevos retos a los padres. Y sobretodo generan múltiples incógnitas, algunas de las cuales no son de fácil resolución. En ocasiones, los educadores no poseen ni el conocimiento ni los instrumentos necesarios para valorar si estas nuevas formas de entretenimiento son beneficiosas o perjudiciales para los niños.

Uso y abuso de las nuevas tecnologías
 
El tiempo que los jóvenes dedican a chatear, entretenerse con los videojuegos y navegar por la Red aumenta año tras año a un ritmo espectacular. En España, el caso de los adolescentes es aún más sintomático: buena parte de ellos pasan más de seis horas diarias expuestos a las nuevas tecnologías (Internet, móviles, videojuegos, reproductores mp3, etc.), y uno de cada cuatro madrileños de entre 10 y 17 años siente la necesidad de conectarse a la Red y de enviar mensajes de texto. Éstos son datos que alertan a los expertos.


Los expertos coinciden en afirmar que las TIC no son malas ni buenas en sí mismas: el abuso de los juegos en línea, por ejemplo, puede crear adicción, problemas ergonómicos e incluso visuales, pero su uso racional puede servir como elemento rehabilitador (por ejemplo, para la estimulación de determinadas funciones psicomotrices y de agilidad de reflejos). La clave, pues, está en el uso que se haga de estos nuevos medios de información y ocio. Eusebio Mejías, director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) apunta en “Diario Médico” que es necesario “educar (a los niños) en la utilización de Internet y los videojuegos. Los padres suelen ser ajenos a este mundo y no debe ser así; igual que van al cine con sus hijos, debieran navegar por Internet y jugar a la consola con ellos”.


Una de las grandes preocupaciones de los padres es si esta nueva forma de concebir el entretenimiento puede afectar a las relaciones sociales de sus hijos. Vivimos en dos mundos paralelos y, al mismo tiempo, separados: el real y el virtual. El entorno virtual que, queramos o no, ya forma parte de nuestras vidas, es muy tentador. Conlleva infinitas oportunidades, pero también algunas amenazas. Los expertos señalan que los nuevos medios de ocio y su “cultura de simulación del mundo real” son una válvula de escape muy eficiente para algunos de nuestros menores, algo que desconcierta a muchos padres y educadores: ¿Qué encuentran a faltar nuestros hijos en el mundo real? Interactuar en Internet y a través de las videoconsolas es altamente estimulante para los niños, ya que pueden tomar decisiones continuamente y reciben recompensas inmediatas. Es preciso, sin embargo, asegurarnos de que nuestros hijos conozcan y disfruten también los valores tradicionales del mundo real, el que nosotros conocimos durante nuestra infancia. De lo contrario, corren el peligro de recluirse en un entorno que muchos adultos no conocen, perdiendo así el contacto con la realidad.


Las nuevas tecnologías exigen poca interacción social y existe el riesgo de que ocupen un excesivo tiempo en el proceso de desarrollo del niño, llevando a una parte de la población al aislamiento. Los servicios de mensajería instantánea (messenger y demás) son uno de los instrumentos que mayor adicción crean entre los más jóvenes, y al mismo tiempo, una de las vías de contacto más utilizadas por los ciberacosadores. Además, hay videojuegos con contenidos nocivos que se mueven en el límite de las bajas pasiones: violencia, lenguaje soez, sexo, etc. Los padres deben ser concientes de los posibles efectos perversos de los este tipo de formas de ocio y tomar decisiones fundadas en su propio criterio con el fin de proteger a sus hijos, al igual que se hace a la hora de elegir una película para su visionado en familia.
 
Sugerencias para padres
El centro de protección de Microsoft ofrece algunas orientaciones básicas dirigidas a los padres para que sus hijos jueguen y usen Internet de una forma segura, divertida y educativa:

Videojuegos Internet
Observe cómo y con quién juegan sus hijos: se recomienda ubicar la consola y/o el ordenador en un lugar desde el que se pueda supervisar la actitud de los menores mientras juegan.

Asegúrese que sus hijos no conversan con desconocidos a través de los servicios de mensajería y/o los chats

Supervise la comunicación que su hijo establece en los juegos en línea: anime a su hijo a que le comunique si un jugador utiliza un lenguaje inapropiado Enséñeles a detectar cuándo es posible que se encuentren ante un “abusón” y edúqueles para que sepan cómo comportarse ante ellos
Busque los canales adecuados para denunciar ante los administradores del juego las actitudes que considera nocivas para los menores.

Cerciórese de que sus hijos conocen los hábitos seguros en el ciberespacio, y son capaces de comunicarle cuándo se sienten incómodos con algo que les sucede mientras juegan o navegan.

 
       
       
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