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| En busca de una navegación segura |
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Los padres son cada vez más consciente de que en Internet hay una gran cantidad de información inadecuada para ciertas edades. En general, cuando se hace referencia al riesgo que supone el contacto de los menores con este tipo de materiales, es común clasificarlos en dos tipos de contenidos: los ilícitos y los nocivos. Aunque a menudo se confunden estos términos, es importante distinguir entre aquellas informaciones y comportamientos en la Red que son considerados delitos, y que por tanto están prohibidos no sólo para los niños sino para el conjunto de ciudadanos –caso de los ciberacosadores y las páginas que muestran imágenes de contenido pederasta; y, por otra parte, existen en Internet un gran número de contenidos que, aun siendo lícitos, se consideran perjudiciales o no aptos para los niños, como son las páginas pornográficas dirigidas a adultos o las que fomentan la violencia o el racismo.
¿Qué pueden hacer los padres para proteger a sus hijos de los contenidos nocivos que circulan por la Red? A grandes rasgos, se pueden distinguir tres tipos de estrategias:
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Denunciar los contenidos y comportamientos ilícitos en la Red |
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Tomar medidas de protección frente a los materiales que se consideran nocivos para el natural desarrollo de los menores |
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Educar a los niños para que naveguen seguros |
Padres y educadores, por tanto, afrontan el reto de encontrar los canales y las herramientas necesarias para garantizar una navegación segura para sus hijos. En el caso de los contenidos que están al margen de la legislación, y por lo tanto merecedores de una respuesta penal, la vía adecuada es la denuncia ante los organismos competentes. En Internet hay varios sitios que gestionan este tipo de denuncias, como el de la Asociación Protégeles, una organización sin ánimo de lucro subvencionada por la Comisión Europea en el marco del Plan de Acción para un Uso Seguro de Internet (SIAP) que ha impulsado varias campañas preventivas y de sensibilización social sobre seguridad en la Red: Cibercentro Amigo, Exprime la Red y Anaymía (proyecto iniciado a raíz del estudio “Apología de la Anorexia y la Bulimia en Internet”, publicado por el Defensor del Menor en Junio de 2005) son algunas de ellas. |
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Existen también otro tipo de contenidos en Internet que si bien son lícitos, se consideran dañinos para el desarrollo de los menores. Con el fin de facilitar la lucha contra este tipo de materiales inapropiados para los menores se han desarrollado una serie de mecanismos, los más comunes de los cuales son los denominados filtros de contenido, para que los padres puedan limitar los sitios a los que sus hijos pueden acceder a través de Internet, así como los contactos que pueden tener con personas desconocidas.
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Es preciso tener en cuenta, no obstante, que aunque estas herramientas tecnológicas pueden ayudar a reducir la exposición de los menores a los materiales y conductas que les resulten perjudiciales, se trata de servicios con importantes limitaciones y que no sustituyen en ningún caso el control paterno:
Los filtros permiten a los progenitores limitar el acceso a las páginas web que considera perjudiciales para sus hijos. |
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Además, la mayor parte de estas herramientas, que en general son fáciles de usar y de precios asequibles, incluyen por defecto servicios adicionales que actúan a la manera similar a la de los firewalls (o cortafuegos), tales como:
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Denegar el acceso a determinados servicios de Internet: por ejemplo, de mensajería instantánea, chats, foros, redes peer to peer (de intercambio de archivos), páginas de comercio electrónico, etc. |
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Bloquear la información saliente (datos personales) |
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Limitar el tiempo de conexión: determinando, por ejemplo, un número de horas diario o semanal de navegación. |
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Mantener un registro de las tentativas de acceso a materiales inapropiados, que quedan almacenados en el ordenador. Esto permite a los padres llevar un control de la aceptación que sus hijos hacen de las “reglas del juego”, ya que pueden saber cuántas veces han intentado los menores acceder a contenidos que saben expresamente que no les convienen. |
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Bloquear el acceso a Internet en función del número de intentos de acceso a páginas capadas. |
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Establecer distintos perfiles de usuario, de manera que se pueda decidir qué filtros de contenido se aplica para cada una de las personas que utilizan el ordenador. De este modo, un mismo ordenador podría ser utilizado por dos hijos menores de distintas edades y por los propios padres, determinando el tipo de filtro adecuado para cada perfil –o aplicándolo sólo para algún perfil concreto. |
| Los filtros de contenido permiten limitar el acceso a las páginas web pero no sustituyen en ningún caso el control paterno |
Otros métodos de prevención destinados a garantizar una navegación segura para los niños son la monitorización y los mecanismos de control del spam (correo basura no solicitado que normalmente es enviado con fines comerciales o publicitarios, pero que en ocasiones invita al receptor a acceder a contenidos para adultos, o incluso persigue el robo de datos bancarios). Monitorizar la navegación por Internet es una opción algo más permisiva que la inclusión de filtros de contenido, ya que se limita a la inserción de una herramienta tecnológica que rastrea las páginas visitadas y el tiempo de navegación, de manera que los padres pueden acceder a un registro que contiene información sobre qué hace su hijo cuando navega en la Red, qué webs visita y por cuánto tiempo. El inconveniente que plantea este procedimiento es que a menudo los menores son conscientes de la pérdida de intimidad que supone, y puede motivar problemas de desconfianza entre padres e hijos.
Por otra parte, existen herramientas específicamente desarrolladas para filtrar la transmisión de correos no deseados (que se calcula que representan ya el 60% del total de mails que circulan por la Red). Los mensajes de spam que más pueden afectar al desarrollo natural de los niños son los que contienen materiales pornográficos e invitan a acceder a páginas para adultos. A pesar de que la gran mayoría de las cuentas de correo que pueden abrir gratuitamente en Internet ya tienen sus propios sistemas de filtrado de correo no solicitado, éstas se limitan a catalogarlo como spam y gestionar el posible reenvío, pero no impiden que lleguen a nuestros buzones. Es por ello que se recomienda el uso herramientas tecnológicas más eficaces que evitan que el correo basura llegue a su destinatario.
Además de estas medidas de protección destinadas a fomentar la navegación infantil segura, es conveniente también conocer las normas básicas de protección del propio ordenador, que al cabo es el vehículo a través del cual adultos y niños tienen la posibilidad de acceder a la inmensa fuente de oportunidades que es Internet. La página de Alerta Antivirus, que incluye también una campaña dirigida a la población infantil, es un canal de información ideal para conocer los riesgos que amenazan a las máquinas con las que interactuamos. |
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| Educar para navegar |
Si bien denunciar y seguir unas normas básicas de protección frente los contenidos nocivos son medidas necesarias para garantizar una navegación segura, más importante si cabe es sentar las bases que permitan que, a medio y largo plazo, nuestros hijos sean capaces de desenvolverse por la Red por sí solos de una forma fructífera y segura. Es por ello que un paso fundamental que deben dar los padres con el fin de educar a los menores en el uso de Internet es conocer el medio y aprender a valorarlo, con sus virtudes y defectos, y siendo consciente de las oportunidades que ofrece y de las amenazas que lleva consigo. Son muchas las asociaciones que llevan a cabo actuaciones –dentro y fuera de la Red- destinadas a promover el buen uso de las TIC. AEMPI, Cibercentro Amigo de la Infancia y Red.es, ésta última con el apoyo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, son algunas de las iniciativas que ofrecen información y soporte de gran valor para padres y niños neófitos en la utilización de las nuevas tecnologías.
Algunas de las buenas prácticas que es recomendable seguir con el fin de que sus hijos naveguen de forma segura en Internet son:
compartir la dirección del correo electrónico con su hijo para poder supervisar los mensajes que recibe;
navegar conjuntamente y confeccionar una lista de favoritos para que su hijo tenga acceso directo a las páginas que según su criterio son útiles para su desarrollo como persona;
ponerse en contacto con la escuela de su hijo, con los padres de sus amigos y con los responsables de cualquier lugar donde el niño se pueda conectar a Internet sin su supervisión y compartir sus experiencias;
preguntar a su hijo qué cosas nuevas ha descubierto cada día que se conecte a la Red y hablar con él sobre ello;
Y ante todo, participe. Aprenda a jugar con ellos y comparta sus momentos de divertimento y frustraciones. Es el mejor modo de contribuir a que su hijo juegue y navegue con seguridad. |
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