| |
(...) mi sobrina Eva, que padece déficit de atención, hecho que le provocaba grandes dificultades para comprender lo que leía. Y como le costaba leer, detestaba los libros. El verano pasado, pasamos unos días en familia con mi hermana y mi sobrina. Compramos un par de libros de Manolito Gafotas y cada noche, antes de dormir, mi hermana, mis dos hijas y yo le leíamos a Eva una parte del libro. Nos divertíamos mucho y nos reíamos a gusto. Al tercer o cuarto día, la niña estaba deseando que llegara la noche para leer todas juntas en la cama Manolito Gafotas. Desde entonces, Eva ha progresado muchísimo. Le sigue costando leer, pero ya no rechaza los libros
Pilar, en el foro Fomentar la lectura. (03/07/2006) |
|