La vuelta a clase produce una serie de trastornos en nuestros hijos: el cambio de horarios y de hábitos alimenticios, la reducción de su tiempo de ocio, el reinicio de una actividad intelectual constante, etc. Los psicólogos indican que el temido síndrome postvacacional, que afecta al 40% de los niños de 7 a 12 años y a la mayoría de los más pequeños, no es ninguna afección grave sino un mero malestar pasajero. Aun así, recomiendan retomar los hábitos del calendario escolar días antes de empezar el colegio para que el cambio sea gradual.
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Cansancio, disfunciones en el apetito, falta de concentración, insomnio e incluso pequeñas crisis de ansiedad y dolores musculares. Aunque parezca lo contrario, éstos no son los síntomas de ninguna enfermedad sino de un estado psicopatológico pasajero provocado por la vuelta a la rutina después del paréntesis veraniego. Es el llamado síndrome o estrés postvacacional -la expresión depresión resulta desmesurada en este caso- y según diversos estudios, afecta en mayor o menor grado a más de la mitad de los españoles. Este trastorno tan típico no sólo se manifiesta en los adultos en su retorno al trabajo, sino que también actúa sobre los niños de distinta manera según su etapa de desarrollo en el inicio del curso escolar.
¿Qué hacer para evitarlo o, al menos, para prevenir y limitar sus efectos? Psicólogos y pedagogos coinciden en afirmar que el mejor antídoto es que los niños vayan adaptando su horario y sus hábitos con cuatro o cinco días de antelación al inicio de las clases. La actitud positiva y la prevención de los padres son algunas de las sencillas medidas que contribuyen a disminuir las alteraciones que provocan en los niños volver a someterse a la rigidez del horario escolar y a la obligación de hacer los deberes a diario.
Independientemente de la etapa de desarrollo del niño -que determinará en buena medida su capacidad de adaptación al ritmo escolar-, los padres podemos ayudar a nuestros hijos en su primer día de clase transmitiéndoles seguridad, confianza y, sobre todo, inculcándoles entusiasmo por el inicio de una nueva etapa. Hay que hacerles ver que la vuelta a la escuela es un aliciente, no un trauma ni un motivo de angustia.
Para los padres, el inicio del curso escolar es una fuente de preocupaciones: al desasosiego de los hijos ante la tesitura de adaptarse al ritmo académico tras más de dos meses de asueto se unen otros aspectos que no afectan directamente a los pequeños, pero que resultan tanto o más irritantes para los mayores. Si el regreso al trabajo resulta ya de por sí fastidioso para uno de cada tres españoles -y cada vez afecta más-, el añadido de las contrariedades derivadas del inicio del curso escolar amenazan con sacar de quicio a más de una familia.
Y es que la 'vuelta al cole' se ha convertido en uno de los momentos de máximo consumo anual para las familias. Los gastos en libros, material escolar, ropa y uniformes suponen en 2006 un desembolso de 816 euros de media por cada hijo escolarizado, según un estudio de la Federación de Consumidores Independientes (FUCI), un 7% más que en septiembre del año pasado. Pese a todo, los expertos aconsejan afrontar el reto con una actitud positiva, ya que los menores son capaces de percibir la ansiedad en sus padres, y no conviene hacerles partícipes de un clima de estrés antes del cambio en el estilo de vida que conlleva el regreso a las aulas.
Afortunadamente para los bolsillos de muchos, y siguiendo la estela de Castilla-La Mancha, que inició la gratuidad de los libros de texto en toda la etapa obligatoria el pasado curso, al menos otras seis comunidades (Galicia, Andalucía, Aragón, La Rioja y Cantabria) han puesto en marcha para este curso sistemas parciales de financiación.
Los gastos en libros, material escolar, ropa y uniformes suponen en 2006 un desembolso de 816 euros de media por cada hijo escolarizado, un 7% más que en septiembre del año pasado
Los especialistas recomiendan a los padres mostrar una actitud "comprensiva, dialogante, sensible y sensata" con los más pequeños, así como enfazitar lo positivo de la vuelta a clase. Esto es, el reencuentro con un montón de amigos con los que compartir las vivencias del verano, la novedad que supone el nuevo curso, con profesores y compañeros distintos, etc. Algunas de las buenas prácticas que estos profesionales proponen a los padres para la 'vuelta al cole' no resulte traumática para nuestros hijos son: