Sugerencias para hacer una buena selección de juguetes

Elegir juguetes es una tarea educativa más que los padres debemos asumir y tomarnos en serio. No es un asunto baladí. Los juguetes tienen un papel fundamental en los primeros años de vida de los niños, e incluso durante su infancia y adolescencia: son un canal de socialización y un medio para descubrir el mundo que les rodea. Y para los padres, jugar con nuestros hijos es una oportunidad sensacional para asentar las bases de una relación satisfactoria.

El juego en la escuela:

  1. El juego es un medio de aprendizaje que, para el profesor, sirve de fuente de información sobre las capacidades lingüísticas del niño, su comprensión del medio social y natural y su dominio de ciertas destrezas. ¡Aprovéchalo!;

  2. Para el uso del juguete en el aula se requieren espacios acondicionados, tiempo para jugar y una selección de juguetes y materiales que respondan a las necesidades, intereses, niveles de conocimientos y destrezas, y ritmos de desarrollo de los niños y niñas. Comunica estas necesidades a los directores de tu centro;

  3. No hay ningún recurso tan motivador para un niño como un juguete. En Educación Infantil, favorecen la identidad y autonomía personal de los niños, la comunicación y el desaroolo físico. Busca los juguetes que mejor se adaptan a cada una de estas áreas de aprendizaje.

El juego en familia:

  1. Invierte tu tiempo en tus hijos: jugar con ellos repercutirá positivamente en la comunicación con tus hijos y te brindará una oportunidad para posicionarte ante ellos como un referente. Ten paciencia, comprensión y cuando se requiera, firmeza;

  2. Utiliza los juguetes para aportar a tus hijos los valores que crees importantes para su desarrollo. Fomenta la exteriorización de las expresiones de afecto, deja aflorar las emociones de una forma natural y espontánea. Tus hijos te lo agradecerán;

  3. No fomentes el uso de los juguetes bélicos. Muchos de los videojuegos de guerra, las armas de juguete, los cómics de sangre y vísceras, etc. incitan a despertar en los niños el instinto agresivo. No les des cancha.