Imma Marín

Asesora pedagógica de la Fundación Crecer Jugando y Presidenta de IPA España (Asociación Internacional por el derecho de niños y niñas a jugar). Directora de Marinva, -consultoría pedagógica especializada en educación y comunicación a través del juego-, es experta en juegos, juguetes, infancia y nuevas tecnologías y educación en el tiempo de ocio.

Preguntas contestadas

1. ¿Es recomendable insistir para que mi hijo pida juguetes educativos?

Primero debemos ponernos de acuerdo en qué consideramos juguetes educativos. A menudo confundimos el adjetivo educativo con didáctico. Todos los juegos que eduquen positivamente a nuestros hijos podemos considerarlos educativos: una muñeca, un triciclo, un billar, un puzzle o una pelota.

Los juguetes didácticos definen aquel pequeño grupo de juguetes que, además de ser educativos, pretenden reforzar o introducir a los niños en algún aprendizaje escolar concreto: juegos de memoria, puzzles abecedarios, sumas y restas, juegos de vocabulario, etc. Como padres podemos dar consejos en el momento de elegir un juguete pero es importante no perder de vista que el niño juega por el placer de jugar. De la misma manera que los adultos tenemos bien delimitado el tiempo de ocio del de trabajo, el niño se relaja y disfruta mientras juega y necesita hacerlo. Seguro que tu hijo se ilusiona ya por muchos juguetes educativos. Y, recuerda, tu también puedes sorprenderle regalándole algún juguete que “no pide” y que crees que va a gustarle.


2. Tengo un niño de 3 años. ¿Cómo puedo saber si un juguete es seguro?

Según la normativa de seguridad, los fabricantes tienen que advertir si un juguete puede resultar peligroso: lo hacen con indicaciones como el símbolo de limitación de 0 a 3 años e incluso con una explicación concreta del riesgo que motiva la exclusión, normalmente por contener piezas pequeñas o separables. Esta información es obligatoria. Recuerda también que todos los juguetes deben mostrar el símbolo CE que nos informa de que aquel juguete cumple la Normativa Europea de Seguridad del Juguete. Estos símbolos deben estar inscritos en el envase, y también en el propio juguete, de forma indeleble.

3. ¿A qué edad abandona un niño o niña el juguete tradicional?

El abandono del juguete tradicional se produce, en estos momentos, alrededor de los 7 o 8 años. Las razones de este abandono son diversas. Por una parte, a menudo se han quemado muchas etapas y los niños han recibido gran cantidad de juguetes antes de la edad adecuada. Rápidamente conocen otras muchas posibilidades, se sienten mayores y han asociado este juguete tradicional a una “cosa de niños”, y ellos ya no se sienten así. Por otra parte, el juguete tradicional, si hablamos de muñecos, cocinas, vehículos, etc., resulta más divertido y motivador cuando se comparte con otros compañeros de juego y, en el caso de los juegos de mesa como el parchís, el dominó o el scrabble, esos compañeros resultan imprescindibles. Esta no es una condición que esté habitualmente al alcance de los niños tanto como la necesitan.

Para que los niños alarguen su tiempo de juego es imprescindible una actitud por parte de los adultos de apoyo y disfrute del juego facilitando espacios, compañeros de juego y tiempo compartido con ilusión. Un buen ejemplo de ello son las ludotecas, donde los juguetes tradicionales funcionan a la perfección y entusiasman a niños de edades muy superiores.

4. ¿Qué puedo hacer si mi hija quiere todos los juguetes que ve en la televisión?

Los anuncios de juguetes suelen resultar muy atractivos para los niños y a menudo se enamoran de todo aquello que les muestran. Ante esta situación podemos, por un lado, ver y comentar con nuestros hijos los anuncios; la televisión compartida siempre sienta mejor. Por otro lado podemos ir a ver los juguetes anunciados en las tiendas y compararlos con otros, invitar a algún amigo o amiga que los tenga a jugar a casa y así ver si realmente es el juguete que deseamos, preguntándonos si es como esperábamos o como se anunciaba en la televisión. Y por último, los niños deben aprender que nunca se puede tener todo y que por tanto, los Reyes o Papa Noel escogerán entre todos sus deseos. Eso sí, pueden ayudarles limitando sus peticiones, escribiéndolas en orden de preferencia, explicándoles cómo son y qué les gusta…


5. ¿Es necesario que mis hijos tengan un espacio exclusivo de juego?

Por regla general, el espacio de juego en casa se concentra en la habitación. Es interesante, por un lado, la idea que los niños tengan su espacio de juego, un espacio del que se responsabilicen (con la ayuda de los papás), en el que mantengan un cierto orden y cuidado de los juguetes y en el que puedan expandirse a sus anchas. Pero nos engañamos si pensamos que vamos a poder recluirlos a ese espacio. Los niños y niñas van a querer sentirse cerca de nosotros y van a necesitar ampliar su espacio de juego al comedor, al baño, a los pasillos e incluso a la cocina. Cada espacio puede permitir un tipo de juego diferente: jugar a juegos familiares en la mesa del comedor o en la alfombra del comedor va a resultar irresistible y las pistas del circuito de slot pueden cruzar todo el pasillo y en la bañera podemos tener la bolsa de los juegos de agua…

Evidentemente, eso no significa que no aprendan a respetar el hogar, ni que jugar signifique hacer lo que a uno le venga en gana. Jugar significa respetar unas reglas y eso también se puede aplicar al disfrute de los juegos en casa.


6. A mi hijo no le importa jugar con muñecas… pero jamás lo hará delante de sus amigos o amigas… ¿Qué puedo hacer ante una situación así?

Lo primero que puedes hacer es relajarte y aceptarlo. Los niños y niñas sienten y saben que hay juguetes socialmente aceptables para las niñas y que no lo son para los niños y, viceversa. Cuando un niño varón sale a la calle a pasear su muñeca, es posible que en más de una ocasión, y en el mejor de los casos, escuche comentarios del tipo: así que a ti te gusta jugar con muñecas ¿mira qué gracia? Siendo un niño ¿verdad? Y a coches… ¿no te gustan más los coches?

Para jugar y jugar en libertad, los niños y niñas necesitan espacios personales de seguridad psicológica en donde se sientan respetados, no juzgados y con un margen de error del que en otras actividades no pueden permitirse. Cuando ese espacio se ve intimidado por la crítica o simplemente por la falta de aprobación, el juego se inhibe.

Disfruta con él del juego en casa, apóyale y transmítele tu estímulo más afectuoso. No dudes que tu mensaje de aprobación le ayudará a crecer en confianza y autoestima.