Nuestro apoyo es fundamental para que nuestros hijos afronten adecuadamente las tareas escolares que les mandan después de clase. Es necesario que nos impliquemos y que les apoyemos en la medida de nuestras posibilidades para que ellos aprovechen al máximo su etapa de mayor aprendizaje. Algunas de las recomendaciones de los expertos son:
Hacerles entender a los niños el porqué de los deberes y motivarles para el estudio: apreciemos sus esfuerzos, comprendamos sus dificultades y colaboremos con ellos para superarlas "en equipo".
Compartir con ellos el tiempo de repaso, supervisando sus ejercicios pero animándoles a que sean ellos mismos los que se hagan responsables de resolver las tareas que les mandan.
Interesarse por su día a día escolar y dialogar con ellos acerca de los contenidos que tratan en el aula y en casa: opinar de forma constructiva sobre sus trabajo les motivará en el estudio.
Colaborar conjuntamente en la creación de hábitos de trabajo (elección de un lugar y horario específicos para hacer deberes, facilitarles los materiales adecuados, etc.) y técnicas de estudio (pasar a limpio los apuntes, esquemas y subrayados, repetir la lección en voz alta, etc.).
Efectuar el seguimiento y control de sus tareas, sin acosarles pero ni mucho menos ignorar sus quehaceres y el esfuerzo de les supone: recompensarles por el trabajo bien hecho y no equiparar el momento de estudio en casa con el castigo.
Combinar el tiempo de estudio con otras actividades lúdicas: es tan perjudicial el exceso como la carencia de tiempo de estudio. Asimismo, es beneficioso programar descansos regulares de 5 a 10 minutos cuando las tareas de alarguen en demasía.