Sugerencias para hablar de sexo con nuestros hijos

La educación sexual no es sólo lo que enseñan los sexólogos ni debe empezar cuando nuestros hijos e hijas alcanzan la edad en la que pueden empezar a experimentar situaciones de riesgo en sus relaciones sexuales. Al contrario, la enseñanza en materia de sexo abarca toda una vida y empieza en el entorno familiar. Pero, ¿cómo hablar de sexo con ellos y ellas? Los especialistas proponen algunas ideas:

Hablar con los más pequeños:

  1. Establece una comunicación corporal con tus hijos durante su infancia: demuéstrales tu afecto sin tapujos y enséñales a interpretar el significado del lenguaje corporal.

  2. Sé comprensivo si les descubres explorando su cuerpo. Muestra una actitud asertiva y, en cualquier caso, no les reprimas vehementemente.

  3. Responde con naturalidad a las preguntas que te formulen sobre sexualidad: ¿de dónde vienen los niños? No las rehuyas.



Hablar con los que están a las puertas de la pubertad:

  1. Con la pubertad llega una revolución hormonal: sé paciente y comprensivo con sus cambios de actitud y sus nuevas relaciones personales. Aprende a aceptar que descubra los secretos de su sexualidad a través de sus iguales en vez requerir permanentemente tu ayuda.

  2. Ayúdale a aceptar los cambios en su cuerpo: tanto si son bien recibidos por tus hijos como si no, es importante que se sientan apoyados por el núcleo familiar.

  3. No seas excesivamente proteccionista ni todo lo contrario. Transmíteles los valores que consideréis oportunos, ya sean tradicionales o tolerantes. Ellos deben tener una referencia; más adelante ya decidirán por sí mismos qué conducta adoptar.



Hablar con los adolescentes y jóvenes:

  1. Edúcales en el sexo seguro y responsable desde el mismo instante en que percibas su despertar sexual. Facilita un clima de confianza y seguridad cuando hables de este tema con ellos.

  2. Comparte la responsabilidad de la educación sexual con tu pareja: no cabe adoptar la misma actitud con sexos diferentes. Como norma general ellas son más reacias a compartir su vida personal con el padre mientras que a ellos les ocurre lo propio con su madre. Repartíos las tareas.

  3. En caso de descubrir que tus hijos muestran una identidad sexual distinta a la común (homosexualidad, por ejemplo), no dramatices la situación. Infórmate sobre cómo actuar y si lo necesitas, consulta con psicólogos especialistas en tratar este tipo de situaciones.