Hablar de sexo

Hablar de sexo es uno de los asuntos que más ansiedad produce en la relación entre padres e hijos. Reconocer el despertar de la sexualidad en nuestros hijos y aprender a tratar el tema con naturalidad y de manera instructiva no sólo es un gran reto para los padres, sino que a menudo determina la relación de confianza que estableceremos con nuestros hijos en el futuro. La educación sexual de nuestros hijos es una carrera de fondo (y en ocasiones, llena de obstáculos) que empieza en su más tierna infancia y que no termina hasta que ellos maduran y se convierten en personas adultas con capacidad de asumir sus responsabilidades.

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Educación sexual: ¿quién ha de asumirla?

En la actualidad, a diferencia de lo que ocurría unas pocas décadas atrás, no existe un solo modelo de educación sexual en España. Hoy en día, los padres nos congratulamos de poseer la libertad de transmitir a nuestros hijos la información respecto a la sexualidad que consideramos más oportuna, y lo hacemos de la manera que pensamos que es más adecuada. Todo ello, sin entrar en confrontación con aquello que a los niños les llega desde la escuela, ya que la mayor parte de nosotros podemos escoger qué tipo de centro educativo queremos para nuestros hijos.


En la época en la que algunos de nosotros crecimos, la castidad como valor y la represión como fundamento en cuestiones morales -y, en consecuencia, en todo lo que tiene que ver con la sexualidad- marcaba la pauta educativa, tal y como aún hoy ocurre en algunos países (en gran parte de los Estados Unidos, por ejemplo). En España, sin embargo, hemos virado hacia una postura mucho más progresista, más cercana al modelo de educación sexual de los países nórdicos.


Pero, ¿estamos los padres realmente preparados para responder las preguntas sobre sexualidad que planean sobre la cabeza de nuestros hijos e hijas? Probablemente, no todos lo estemos, y a algunos incluso les incomoda tener que asumir un papel para el que no se sienten capacitados. Al fin y al cabo, muchos de nosotros aprendimos solos. ¿Por qué no van a hacerlo ellos también con la cantidad y calidad de fuentes de información que existen hoy en día? Esto es un grave error, según los sexólogos, pues no hay información más valiosa y determinante para la actitud de nuestros hijos que la procedente del entorno familiar.

El papel de los padres: cómo debemos actuar


Es muy común que los padres nos encontremos bastante perdidos en lo que respecta a la comunicación con nuestros hijos e hijas, especialmente cuando llegan a la etapa álgida de su desarrollo afectivo: la pubertad y adolescencia. Los expertos coinciden en afirmar que es preciso propiciar con anterioridad (durante su infancia) el clima de seguridad y confianza adecuado para afrontar con mayores garantías las preguntas sobre sexualidad que nos realizarán durante sus años mozos.


Una de las grandes dudas que se nos plantean a los padres es cómo y sobretodo a partir de qué edad debemos empezar a hablar de sexo con nuestros hijos. Para muchos de nosotros resulta complicado percibir cuándo "se está haciendo mayor" nuestro hijo o hija. Y otros, aunque lo perciban, lo pasan por alto. A ello hay que sumar nuestra propia desinformación y la falta de experiencia personal de algunos de nosotros en materia de comunicación sobre sexo: en muchos casos no recibimos información alguna de sexualidad por parte de nuestros propios padres, y quizás tampoco nos hemos preocupado de adquirirla por nuestros medios. Es por ello que muchos de nosotros esperamos a que sean los hijos los que den el primer paso, algo que no suele ocurrir si la comunicación entre las dos partes no ha sido fluida hasta entonces


Sin duda, es una buena práctica admitir nuestras limitaciones y preocuparnos por recabar la información que nuestros hijos e hijas demandan. Estar convenientemente informados es el primer paso para orientar y educar. Además, los especialistas señalan una serie de pautas a seguir:

El papel de la escuela: qué debe aportar


A estas alturas, no cabe preguntarse ya si la escuela debe impartir educación sexual, sino cómo debe hacerlo y a partir de qué edad debe empezar a hacerlo. Actualmente, casi la totalidad de los centros de Educación Secundaria ofrecen a sus alumnos cursos de sexualidad y clases de orientación sobre la protección ante el VIH (sida) o prevención de embarazos indeseados. No se trata sólo de trasmitir conocimientos, aunque conviene, sino más bien de orientar a los jóvenes e inculcarles un modelo de conducta sexual responsable.


En cualquier caso, el modelo a seguir si se pretende conseguir una educación sexual correcta para nuestros hijos e hijas pasa por compartir la responsabilidad entre la familia y la escuela. Además, ante la duda, tenemos a nuestro alcance los mejores recursos personales (profesionales formados en sexología) y materiales (libros, Internet, etc.).

No se trata sólo de trasmitir conocimientos, aunque conviene, sino más bien de orientar a los jóvenes e inculcarles un modelo de conducta sexual responsable.


La educación sexual en los libros de texto


A parte de los cursos esporádicos de educación sexual que ofrecen la mayoría de los centros, los expertos observan que cabe plantearse la necesidad de actualizar y mejorar los materiales sobre educación sexual que actualmente existen en algunas asignaturas de Secundaria. Un estudio de Mayo de 2006 realizado por la Universidad de Navarra y financiado por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de la misma comunidad alerta de los errores y omisiones detectados en libros escolares sobre educación sexual para adolescentes. Algunas de las afirmaciones detectadas en libros de texto transmiten una visión parcial de la sexualidad humana que pueden implicar conductas de riesgo entre los adolescentes, según los autores del informe.

¿Qué necesitan saber nuestros hijos?