Consejos

Los padres tenemos la obligación de garantizar el mejor futuro para nuestros hijos. Tras la ESO, los alumnos ya son maduros para tomar sus propias decisiones. ¿O no? Te damos algunas sugerencias para guiarles en esta difícil elección.

Para guiar a nuestros hijos en su toma de decisión

  1. Interésate por las opciones educativas que tienen tras acabar la ESO. Acompáñales a los Congresos de Educación en los que se les informa de sus opciones.

  2. Haz un esfuerzo por conocer los intereses de tus hijos en materia de estudios. Debes saber qué se les da bien y qué no para poderles ayudar en la elección de su itinerario formativo.

  3. No les presiones demasiado. Los libros no son siempre la mejor opción, depende de las aptitudes y actitudes del estudiante. La Formación Profesional, los Programas de Garantía Social o las Escuelas Taller también son opciones perfectamente válidas



Para mantener su confianza una vez han escogido su camino

  1. Apóyales en su decisión, aunque no te satisfaga al 100%. Si son lo suficientemente maduros para tomar una determinación en contra de los consejos de sus mayores, merecen un margen de confianza.

  2. Exígeles compromiso y responsabilidad. La adolescencia, el periodo en cual les toca tomar esta decisión fundamental para su futuro personal y profesional, es una época confusa. Procura que estén centrados, esfuérzate para convencerles que esta decisión es realmente importante para ellos.

  3. Infórmate sobre el itinerario escogido por tus hijos. Comprender la materia y conocer sus posibles salidas profesionales te ayudará a generar un clima de confianza con ellos.



Para valorar su progreso después de la enseñanza obligatoria

  1. No te dejes llevar por el hecho que tus hijos hayan decidido seguir estudiando tras la educación obligatoria ni por lo contrario. Si han mostrado interés por estudiar, mantente al tanto de sus resultados académicos y no relajes tu seguimiento de sus deberes; si no quieren seguir con los libros, exígeles que busquen su camino fuera de la escuela.

  2. Conversa con ellos. A los 14, 15 y 16 años los jóvenes empiezan a mostrar intereses más allá de lo meramente superfluo. Interésate por sus aficiones y haz buen uso del conocimiento que te aporta la experiencia. Es momento de empezar a tratarles como adultos.

  3. Intervén en su tiempo de ocio. Si les gustan las ciencias, proponles una visita dominical a alguna exposición científica de tu localidad; si les van más las letras, comparte con ellos tus lecturas; si prefieren trabajar, pídeles que te ayuden en las tareas domésticas o en tu propia actividad profesional.