¿Qué opciones para seguir estudiando tiene nuestro hijo después de obtener el título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO)? Y, en el caso que no haya aprobado, ¿qué salidas tiene? Bachillerato, ciclos formativos de grado medio, escuelas taller, etc. Actualmente, el sistema educativo español ofrece alternativas para ambos casos pero muchas veces los padres no sabemos qué vía formativa es la que se adapta más a las preferencias y aptitudes de nuestros hijos. En este reportaje repasamos los distintos itinerarios educativos que pueden escoger nuestros hijos para encaminar su futuro profesional.
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Para muchos padres, que sus hijos aprueben la ESO es garantía de que seguirán estudiando el Bachillerato y, posteriormente, accederán a la universidad. Esta suele ser la opción más conocida y la que, actualmente, más demanda tiene: un 57,4% de los graduados españoles en Secundaria eligen esta vía para continuar sus estudios. Pero, ¿este itinerario es el que realmente quieren los jóvenes y el que más se adapta a sus capacidades? Cuando aconsejamos a nuestros hijos, ¿realmente sabemos qué contenidos aprenderá en el Bachillerato, con qué sistema y con qué finalidad? Y, ¿conocemos el resto de opciones para seguir estudiando?
Si bien los padres queremos el mejor futuro profesional para nuestros hijos, este no tiene porqué ser, para todos los jóvenes, sinónimo de carrera universitaria, como tradicionalmente se tiende a pensar. Así lo demuestran los datos: según el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), el 48% de los alumnos no supera el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.
En nuestro papel de aconsejar a los hijos, los padres debemos conocer el amplio abanico de opciones existentes para discernir los pros y los contras de cada opción y después calibrar qué elección es la más adecuada a las preferencias de los jóvenes.
El Bachillerato consta de dos cursos con distintas modalidades: Artes, Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, Humanidades y Ciencias Sociales, y Tecnología. No obstante, a partir del próximo curso 2008-2009, estas modalidades se verán reducidas a tres: Artes, Ciencia y Tecnología y Humanidades y Ciencias Sociales.
Los estudios de esta etapa tienen la finalidad de favorecer una mayor madurez intelectual y personal, aportar una amplia gama de conocimientos y habilidades y orientar a los alumnos para ir encauzando sus preferencias e intereses.
El Bachillerato permite a los alumnos cursar estos estudios de acuerdo con sus preferencias, en virtud de la elección de una modalidad entre las cuatro previstas, una opción dentro su modalidad y unas determinadas materias optativas. Una vez obtenido el título de Bachillerato, éste permite a los jóvenes el acceso a:
Después de haber aprobado la ESO, otra alternativa para seguir los estudios son los Ciclos Formativos de Grado Medio, una opción minoritaria en España pero en auge en países como Reino Unido o Finlandia. A diferencia del Bachillerato, estos ciclos ofrecen formación para acceder a un campo profesional específico del mercado laboral, preparando a los jóvenes para la actividad profesional y proporcionándoles una formación polivalente que les permita adaptarse a las modificaciones del mundo laboral.
Los ciclos formativos se articulan en torno a 22 familias profesionales, que a su vez tienen un número variable de módulos profesionales que pretenden abarcar todos los aspectos de una determinada profesión. En total, recogen 64 titulaciones. Dependiendo de la titulación elegida, la duración de estos estudios oscila entre las 1.300 y 2.000 horas, de las cuales un 25% se realizan en centros de trabajo como prácticas profesionales. Una vez superado el Grado Medio y haber obtenido el título como Técnico de determinada profesión, los jóvenes pueden incorporarse directamente al mercado laboral, acceder a la Formación Profesional de Grado Superior (previa prueba de acceso y ser mayor de 18 años) o a cualquiera de las modalidades del Bachillerato.
Las enseñanzas de Grado Medio de Artes Plásticas y Diseño y las enseñanzas Deportivas son otros de los estudios a los que pueden optar los graduados en ESO, aunque para acceder a ellos tienen que realizar una prueba específica. No obstante, estos estudios son una elección minoritaria en España.
Si bien los padres queremos el mejor futuro profesional para nuestros hijos, debemos conocer el amplio abanico de opciones existentes para seguir estudiando.
Uno de los indicadores que se consideraron "estratégicos" en el Consejo Europeo de Lisboa (año 2000) sobre Educación y políticas comunitarias de empleo fue la tasa de abandono escolar tras la enseñanza obligatoria. El objetivo de la UE, en el marco de una estrategia global de empleo, es rebajar hasta el 10% el porcentaje de jóvenes que dejan la escuela después de la Secundaria. ¿Por qué? Porque a mayor formación, más y mejores opciones en el mercado laboral.
En el caso de España, sin embargo, los datos no son precisamente esperanzadores: nuestra tasa de abandono escolar en el periodo de 2000 a 2005 casi dobla la media europea. Estos números son negativos en tanto que indicadores de una gestión educativa deficiente, sino también por lo que supone para el mercado laboral: tener estudios limitados incrementa las dificultades para encontrar un puesto de trabajo. Especialmente preocupante en España es el caso de los chicos, que abandonan los libros antes y en mayor número que las chicas.
Otros síntomas preocupantes que reflejan algunas encuestas respecto a la inserción laboral de los jóvenes es su poca predisposición al trabajo. En Aragón, por ejemplo, el Instituto Aragonés de Estadística (IAE) concluía en un informe publicado el pasado verano que casi tres de cada cuatro alumnos de ESO declararon su preferencia por cobrar el paro antes que trabajar
Los jóvenes que se incorporan hoy en día al mercado laboral, la llamada Generación Y, saben más que nunca de tecnología, pero carecen de muchas de las aptitudes de sus predecesores, sobre todo en los que se refiere a su personalidad. Son ambiciosos pero egocéntricos, confiados pero inconstantes. El mundo empresarial es más riguroso que la escuela, y muchos expertos coinciden en afirmar que los muchos de los nuevos empleados, sobre todo los que dejan la escuela precipitadamente para “ser económicamente independientes” no están aún preparados cultural y emocionalmente para afrontar con éxito su ingreso en el mercado laboral.