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Un nuevo debate ético y social se abre con la
haploidización, conocida también con el nombre de
"semiclonación reproductiva", como
ocurrió tras el nacimiento del primer mamífero
clonado.Este
nuevo método de fecundación puede convertirse en un
tratamiento esperanzador cuando fallan las técnicas
tradicionales de fecundación "in vitro".
Permitiría ser padres a hombres y mujeres sin
células reproductivas, sin recurrir a una donación,
y teniendo un bebé con genes propios de los
progenitores.
Carmen Mendoza, una
investigadora de Granada, demostró que la
haploidización es científicamente posible, al
lograr la fecundación de dos embriones sin utilizar
los óvulos de la madre. En este caso, lo que se hizo
fue "fabricar" un nuevo ovocito a partir
del núcleo de una célula somática de la futura
madre, y el óvulo de una donante, al que se le
extrajo el núcleo, fecundado posteriormente por un
espermatozoide del padre, con las técnicas
habituales de la fecundación "in vitro".
El resultado sería un bebé con genes de tres
personas diferentes, aunque la contribución de la
donante sería poco relevante, debido a la reducción
cromosómica que se produce de forma natural.

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