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Un equipo de
investigadores, dirigido por el alemán Gerald Haug,
apunta como posible causa del fin de la civilización
Maya al cambio climático que se produjo hace 1.000
años. La
investigación se ha basado en el estudio de antiguos
sedimentos arqueológicos de los mayas, que han sido
descubiertos en el mar, y más específicamente en
las marcas de diferentes colores que han aparecido en
estos sedimentos, a causa de los cauces del agua.
La diferencia en los
tonos, más oscuros o más claros, hace suponer a los
expertos que la causa de esta diferenciación
contiene la clave para entender el fin del pueblo
Maya. Las bandas de color más claro se deben a la
acumulación de algas y fósiles minúsculos,
mientras que las más oscuras se deben a los
sedimentos de titanio, lo que muestra una
disminución del caudal de los ríos como
consecuencia de las escasas lluvias.

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