
El análisis de los anillos que presentan los troncos
de los árboles longevos en España ha permitido
reconstruir el clima de la Península durante varios
siglos, confirmando que las temperaturas que se
registran actualmente son las más cálidas de los
últimos mil años.Los círculos concéntricos que
aparecen en el tronco reflejando cada año de vida
del árbol, permiten datar la madera y aportan datos
sobre la humedad y la temperatura existente durante
las distintas fases de crecimiento.
Tras décadas de
estudio y comparación, se ha averiguado que en los
siglos XI y XII, conocidos como "óptimo
medieval", el clima fue similar al de hoy en
día, aunque las temperaturas no eran tan altas.
La
dendroclimatología señala que hubo una fase,
durante los siglos XVI y XVII, especialmente fría,
que fue como una pequeña Edad Glacial.
A esta época le
siguió un periodo de gran homogeneidad y, a ésta
otra, una fase de gran variabilidad interanual que
duró todo el siglo XX.
Por el momento, no
ha sido posible reconstruir más de mil años, porque
la edad del árbol vivo más antiguo de la Península
era ésta, pero el estudio de maderas históricas o
de restos fósiles o subfósiles también pueden
aportar información sobre épocas anteriores.

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