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El consumo de medicamentos caducados es una práctica
bastante habitual entre los pacientes. La mala
costumbre de no mirar la fecha de expiación, así
como el peligroso hábito de automedicarnos, hace que
muchas personas consuman productos ya vencidos. Con
esta práctica no sólo se está ingiriendo algo
absolutamente ineficaz para combatir las
enfermedades, sino que se está haciendo exactamente
lo contrario: poner en grave peligro la salud.Investigadores de la
Universidad de Salford, en el norte de Inglaterra,
creen haber encontrado una solución al problema:
utilizar unas tapas de rosca de un plástico especial
que se estropea con el paso del tiempo e impide que
el tarro pueda abrirse de forma natural. La vida de
esta tapa, que estará compuesta de un material
biodegradable, dependerá de la fecha de caducidad de
cada medicamento. Para ello, sólo es necesario
cambiar las proporciones de los aditivos en el
plástico, de manera que éste se adaptará a cada
necesidad específica.

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