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Desde hace algunos años, la estética Zen se ha
introducido progresivamente en los hábitos y
costumbres de los occidentales. Todas las ciencias
milenarias orientales, desde la filosofía del Tao
hasta disciplinas como el Yoga o el Tai Chi, buscan
mejorar nuestra imagen exterior e interior,
inculcándonos un particular sentido de la armonía
universal. En esta misma línea se encuentra el Feng
Shui, un conjunto de técnicas de carácter
decorativo, con las que mejoramos nuestra casa al
mismo tiempo que aumentamos en bienestar y atraemos a
la buena suerte.Según el Feng Shui, algo tan
aparentemente banal como es el color de las paredes,
el tipo de suelo o el olor de la cocina, pueden
determinar nuestro estado emocional, las relaciones
personales o nuestro éxito en la vida. Esta
técnica, aunque ha llegado a occidente hace
relativamente pocos años, cuenta con muchos siglos
de historia. El problema es que, durante la época de
Mao, estuvo prohibida por ser considerada una
superstición y no se pudo dar a conocer. En la
actualidad, en muchos hoteles de lujo, restaurantes y
viviendas particulares podemos encontrar las
influencias de esta curiosa filosofía.

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