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Hace ya algunos años que la nieve artificial se ha
convertido en un elemento indispensable para el buen
funcionamiento de cualquier estación de esquí. Ya
no hace falta que llegue la nieve en tiempos de
anticiclón, para poder disfrutar de los llamados
deportes blancos, pues la nieve producida por los
cañones hace que en cualquier momento de la
temporada se pueda disfrutar de unas pistas de esquí
en perfectas condiciones.
La instalación de
los sistemas de innivación artificial consta
fundamentalmente de una red de tuberías de aire y
agua, que conectan los cañones distribuidos por las
pistas y laderas con los equipos de bombeo y
compresores que se encuentran instalados en un
edificio central. La formación de la nieve
producida, consiste en la creación de una corriente
de aire de gran velocidad que, unida a un caudal de
agua que se lanza simultáneamente, produce una
dispersión de ésta en pequeñas gotas. El aire y el
agua fluyendo a gran velocidad, junto con unas
condiciones ambientales de temperatura y humedad
determinadas, producen los mismos fenómenos de
enfriamiento por convención, evaporación y
liberación de energía que en la formación de nieve
natural, lográndose así la fabricación artificial
de la nieve.

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