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El arqueólogo
español Aselm Pi i Rambla encontró en las afueras
de la ciudad de Cuzco, antigua capital del imperio
Inca, un túnel subterráneo que une el templo de
Koricancha con la fortaleza de Sacsahuamán. El
túnel forma parte de un conjunto de galerías,
cámaras, fuentes y antiguos mausoleos que se
encuentran bajo la ciudad de Cuzco y que, a buen
seguro, están llenos de innumerables tesoros
arqueológicos. Según las palabras del arqueólogo
español: "El hallazgo puede cambiar la visión
que teníamos de la historia de los incas". Uno
de los aspectos más interesantes del descubrimiento
es ver que todos los edificios que forman parte del
mausoleo están distribuidos en una perfecta
alineación astronómica: ello confirmaría que los
Incas hacían las construcciones en función de la
ubicación del sol y la luna.
Aunque la existencia
del túnel ya se conocía antiguamente, este fue
clausurado en 1923 ante las innumerables
desapariciones de curiosos que entraban pero eran
incapaces de encontrar la salida.

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