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Una investigación, realizada a través de cristales
microscópicos producidos por plantas de calabaza
tras la absorción de silicatos del suelo por las
raíces, sitúa la cuna de la agricultura en América
al suroeste de Ecuador hace más de 10.000 años, en
contra de lo que se pensaba. Anteriormente, se
situaban los primeros cultivos en la Mesoamérica,
zona que cubre de México a Costa Rica, conocida con
el término que designa el contexto cultural,
histórico y geográfico de la zona.El trabajo de los
investigadores se centró en un abundante número de
fitolitos de calabazas, descubiertos en un yacimiento
llamado las Vegas, donde también se
encontraron semillas, raíces y frutos de antiguas
plantas. Los fitolitos son los microrestos más
apreciados por los arqueobotánicos, debido a su
capacidad para sobrevivir en terrenos húmedos
durante largos periodos de tiempo. Son microscópicos
cristales de sílice hidratada, que elaboran las
plantas a partir de los silicatos y carbonatos de
calcio que absorben por las raíces.
Los autores del
estudio precisan que los primeros agricultores
seleccionaron la calabaza para sus cultivos debido a
un alto contenido en aceite y proteína, e iniciaron
la domesticación de las variedades silvestres de
calabaza con sus primeros asentamientos.

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