
La mayor parte de los bancos de peces se encuentran
en las corrientes frías de los océanos, ya que en
ellas los nutrientes emergen de los fondos marinos en
grandes cantidades. Benjamin Holt y Paul DiGiacomo,
investigadores del Jet Propulsion Laboratory de la
NASA, han estudiado los pequeños remolinos que se
forman con frecuencia en estas aguas porque allí se
encuentran las mayores cantidades de alimento para
los peces.Estos
remolinos acumulan nutrientes y el crecimiento de
fitoplacton se dispara, crecen diferentes organismos
que necesitan del empuje de estas fuerzas para
transportarse a zonas fértiles necesarias para su
supervivencia y crecimiento.
El estudio se ha
realizado entre Point Concepción y San Diego, en el
sur de California.
También han
realizado un inventario de los distintos tipos de
remolinos que se forman, cada uno con sus
características físicas diversas, lo que se traduce
en diferentes organismos en su interior.
Este fenómeno
afecta de manera muy importante en los ecosistemas.
Entre otras cosas, la mejora de su conocimiento puede
ayudar a prevenir la evolución de sucesos como los
vertidos de petróleo o mareas negras.

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