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La niña marroquí Fátima E., de 13 años de edad,
no sabía la expectación que iba a despertar en la
sociedad española cuando decidió ponerse, incluso
en el colegio, una prenda muy típica en la cultura
musulmana: el pañuelo o hijab.
Después de asistir
a las clases en dos institutos diferentes, que no la
acogían por utilizar un elemento musulmán en su
vestimenta, tras cuatro meses de haber empezado el
curso, el 18 de febrero de 2002 ha comenzado
nuevamente sus estudios en el Instituto "Juan De
Herrera" de El Escorial (Madrid), tal y como
decidió la Consejería de Educación de la Comunidad
de Madrid.
Este caso ha puesto
de manifiesto la necesidad de legislar sobre los
derechos y deberes de los/as alumnos/as, legislación
que permitiría no olvidar sus libertades, pero
tampoco sus obligaciones. Si una normativa de ámbito
nacional estatal no regula este aspecto, las
Comunidades Autónomas pasarían a ser las encargadas
de legislar en el ámbito de sus competencias.

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