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El Gobierno municipal de Pekín está estudiando
aplicar elevadas multas a los/as ciudadanos/as que
arrojen chicles mascados al suelo, ya que, según ha
alegado, este problema es más grave de lo que parece
y "un dolor de cabeza para muchas ciudades del
mundo".
En el mes de octubre
de 2002 un millar de funcionarios de los servicios de
limpieza de Pekín tuvieron que trabajar, durante 18
días, para despegar las gomas de mascar que
invadían la Plaza de Tiananmen, centro geográfico y
político de esta ciudad. Un total de 60.000 chicles
fueron despegados y, según el informe elaborado por
los responsables de limpieza de la plaza, por cada
chicle extraído se ha tenido que gastar un yuan y 10
céntimos (unos 0,13 dólares).
Aparte de esta
posible aplicación de multas, se ha invitado a la
población de Pekín a que presenten posibles
propuestas para solucionar el problema. Hay quien
incluso habla de "ilegalizar" los chicles
en el país, prohibiendo su consumo en todo Pekín.

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