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El doctor Samuel Rivera, veterinario del Hospital
Bells Serry, en la ciudad de Atlanta, y trabajador
del zoológico de la misma ciudad, asegura que el mal
comportamiento de una mascota, y las consecuencias de
éste, se da en muchos casos a causa de una
inexistente o deficiente educación.Desde el momento en el que
decidimos adquirir una mascota, debemos
comprometernos a ofrecerles no sólo nuestro afecto,
sino también una educación para evitar problemas de
comportamiento. Si se educa desde una edad temprana,
el animal adquirirá unos hábitos, tanto de higiene
como de respeto, entendiendo siempre que es el dueño
el que manda y el que debe siempre mantener el poder.
Si desde pequeño
conseguimos esto, evitaremos problemáticas como la
agresividad de los animales y sus travesuras
desmesuradas e incluso peligrosas.
La forma de educar a
los animales se consigue mediante reprimendas (jamás
agresiones) hacia el animal, cuando éste haga algo
incorrecto y, por supuesto, premiándole cuando se
dé la situación contraria.

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