
Según una nueva investigación, ha sido demostrado
que el bronceado perfecto puede deberse a una adicción, así
como lo es el alcohol, el tabaco o las drogas.
Aunque se ha avisado muchas veces sobre lo perjudicial que puede
llegar a ser tomar el sol en exceso, a causa del riesgo que corren
a sufrir cáncer de piel, hay personas que necesitan verse
bronceadas y no quieren renunciar a ello. Una nueva investigación
realizada en Seattle, ha demostrado que la luz ultravioleta crea
adicción y que existe un número de personas que
no tan sólo toman el sol para sentirse bien su nuevo tono
de piel, sino que tomar el sol se puede acabar convirtiendo en
una necesidad para ellas.
En esta investigación se ha consultado ha 385 estudiantes
universitarios, entre los que encontramos tanto mujeres como hombres,
sobre el bronceado. Una de las herramientas que se ha incluido
en esta prueba es el CAGE, con la que se puede detectar si las
personas tienen una adicción. El 76 por ciento de las estudiantes
dijeron que trataban de tomar color en la piel deliberadamente,
frente al 59 por ciento de los universitarios varones. Más
mujeres también admitieron emplear dispositivos de bronceado.
Al analizar los resultados de esta prueba, los estudiantes que
obtuvieron resultados positivos eran más propensos a buscar
broncearse. Los expertos piensan que el hecho de que broncearse
sea adictivo para algunas personas, debería comportar una
regulación más estricta sobre la industria del bronceado
artificial.