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En el instituto de Bachillerato Narcís Monturiol de
Barcelona acaba de suceder un hecho insólito: una
alumna ha sido premiada con un 11 en su trabajo de
investigación. Aunque la nota máxima que permite
nuestro Sistema Educativo es un 10, el profesor
Manuel Belmonte decidió premiar a la alumna Cristina
Casadevall con un 11 como forma de compensar los tres
años que llevaba invirtiendo en la creación de un
nuevo material elaborado a base de cáscaras de
frutos secos y resinas que tiene la misma textura que
el corcho y es mucho más ecológico y económico.
Tras ser presentado
en Francia, Brasil, Rusia o Bélgica, ha sido una
empresa navarra la que ha ofrecido comprar la patente
del "ecocarcris", que así es como ha sido
bautizado, a la joven inventora.
Para Belmonte, el
éxito de la empresa se debe a que los alumnos,
además del talento personal de cada uno, aprenden a
investigar desde primero de ESO. Esto ha hecho que,
además del "ecocarcris", otros alumnos
hayan inventado unas escaleras mecánicas que
funcionan con energía solar y organizado una ruta
mineralógica en la sierra de Collcerola. Sin duda,
una buena forma de potenciar a los jóvenes talentos.

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