
La
colección privada de arte precolombino más importante
del mundo, perteneciente al supuesto coleccionista de arte alemán
Leonard Patterson, viaja a Múnich dejando un reguero de denuncias
por expoliación.
Todo comenzó cuando Patterson presentó su catálogo
amerindio en dos museos gallegos, en 1997, y quiso venderlo a
la Consejería de Cultura de Galicia por 18 millones de
euros. La operación no llegó a realizarse a causa
de un informe que alertaba de la dudosa procedencia de las piezas.
Durante once años, el tesoro arqueológico ha estado
prácticamente abandonado en un almacén de Santiago
de Compostela. Los gobiernos de México, Perú y Guatemala
reclamaron por la vía diplomática y la penal la
legítima propiedad de la colección, con distinta
suerte. Los mexicanos aún reclaman 500 de los 1.200 objetos
que componen la muestra, mientras que los peruanos han conseguido
recuperar 31 piezas de las 222 que fueron expoliadas de una pirámide
mochica del siglo I, en la zona de El Cerro de la Mina. A éstos
se ha unido el Gobierno de España que reclama al Ministerio
de Asuntos Exteriores Alemán la devolución de las
piezas que pasaron a formar parte del Patrimonio del Estado, al
permanecer 10 años en suelo español.
La colección 3.000 años de historia de las
civilizaciones prehispánicas contiene máscaras
olmecas, vasos mayas, incensarios aztecas y diferentes atavíos
funerarios que comprenden la sección El Dorado, además
de piezas de oro moche. Su valor estimado se acerca a los 65 millones
de euros.