Según los expertos, en verano la alimentación debe
ser refrescante y ligera para mantener fresco y activo el cuerpo.
El sol y el calor aumentan nuestras necesidades diarias de agua
y antioxidantes, y el organismo necesita menos calorías
y un aporte mayor de líquidos, vitaminas y minerales.
Los nutrientes estrella de esta época del año son
las frutas y verduras que aportan a la piel la hidratación
y los antioxidantes necesarios para frenar los radicales libres
que producen los rayos solares. Las vitaminas A, C y E y los carotenos,
encargados de mantener la piel joven y tersa, se encuentran en
dichos alimentos que pueden ser consumidos enteros o en zumos
y batidos
Se recomienda la ingesta de productos de temporada como frutas
(sandía, melón, nectarinas, fresas, ciruelas, melocotones,
etc.) y verduras (tomates, calabacín, pimientos, pepinos,
judías verdes, etc.). En cuanto a carnes y pescados, sería
conveniente consumir bonito, boquerón, sardinas, calamar,
merluza, cordero, etc.
Además, la mayoría de frutas y verduras de verano
ayudan a mantener la línea y protegen ante los rayos solares.