Ayer,
lunes 7 de julio, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad
las cuevas de arte rupestre de Cantabria, Asturias y el País
Vasco, bajo la denominación genérica de Arte Rupestre
Paleolítico de la Cornisa Cantábrica. Este hecho
se produce como ampliación de la declaración de
Bien Cultural de las Cuevas de Altamira, obtenida en 1985.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO tomó
esta decisión durante la XXXI reunión anual, que
se está desarrollando en la ciudad canadiense de Québec.
La iniciativa cultural partía de enero de 2007, cuando
se presentó la candidatura de ampliar con catorce cuevas
la catalogación de las de Altamira, en Cantabria. En febrero
se unieron tres yacimientos más y, finalmente, el pasado
20 de junio, la propuesta española fue seleccionada, en
París. Los argumentos defendidos para recibir este reconocimiento
fueron su gran número y densidad, el buen estado de conservación,
su rico repertorio iconográfico, la diversidad de técnicas
y los estilos que allí se reúnen, y su antigüedad.
La Cornisa del Cantábrico se une a otros tres puntos declarados
Patrimonio de la Humanidad en España: la citada Cueva de
Altamira, las pinturas prehistóricas del Arco Mediterráneo
y Atapuerca, que cuenta con uno de los mejores conjuntos de arte
rupestre de la prehistoria en su Galería del Sílex.